Este es otro equipo Bóer

Alguien ha dicho que no se puede hacer un gran equipo sin grandes jugadores. Y es cierto. Ahora, se puede perder con ellos, pero no se puede ganar sin ellos.

Alguien ha dicho que no se puede hacer un gran equipo sin grandes jugadores. Y es cierto. Ahora, se puede perder con ellos, pero no se puede ganar sin ellos.

Una prueba contundente al respecto es el Bóer. Ha pasado de ser un conjunto vacilante, a una tropa balanceada, pero para eso necesitó hacer modificaciones.

Una cosa era el Bóer sin Reynaldo Rodríguez, Wilton Veras y Gustavo Martínez, y otra es ahora, con el concurso de estos señores que han revitalizado al club.

Una cosa era la tribu con José Campusano tomando base, Lenín Aragón atacando con intermitencias y Manuel Mejía solo en la producción de las carreras.

Ahora Campusano se embasa y si no lo empuja Rodríguez, lo mueven Mejía o Veras, mientras el resto de artilleros se calientan y aportan su grano de arena.

Igual fue valiosa la incorporación de Martínez, porque ello hizo que la rotación del Bóer, y el staff en general, quedara ordenado, con funciones específicas.

Estos agregados y su buen desempeño, hizo que la carga se volviera más ligera para los jugadores nicas, que también han sido importantes.

De modo que una vez fortalecido, pero sobre todo articulado, el Bóer pasó de ser un grupo lleno de dudas, a una tropa compacta y determinada a alcanzar sus metas.

Por eso es que hoy día se habla de otro Bóer y no del cual Chinandega asustó en la campaña regular, tanto así que le ganó 13 de los 18 duelos protagonizados.

Y por la forma en que cerró la campaña y el ritmo que ha mantenido, al extremo de coleccionar 11 victorias corridas, parece en ventaja respecto al Chinandega.

Ahora es una intriga descubrir cómo vendrá Chinandega. Podría ser el pujante equipo que dominó en la liga, o también, el que vaciló al final, cuando se fue a pique.

Quizá lo interesante de todo es que mientras el Bóer subía su voltaje, Chinandega bajaba su ritmo y ahora están a punto de encontrarse con un visible equilibrio.

Cuando salgan al campo, ambos irán con iguales posibilidades de alzarse con el título, a pesar que el momentum del Bóer le da ventaja.

Pero esto es teoría. Lo esencial será lo que veamos en el terreno, que es donde se disputará el campeonato.

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