El Obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez Ortega, aseguró ayer que para contrarrestar “los atropellos contra la Constitución y las leyes, la compra y venta de conciencias” y que los servidores públicos “ejerzan el poder sin vocación de servicio” no basta la oración. Es necesario que la población venza la indiferencia y con “inteligencia crítica” lo denuncie.
El Obispo celebró ayer junto con los sacerdotes y feligreses de las 13 parroquias de Masaya la fiesta en honor a Cristo Rey.
Báez explicó que la ruptura y el desconocimiento de la sociedad frente a Dios ha provocado que el pecado se encarne en “las culturas, los grupos, los centros de poder, las instituciones sociales, las instituciones políticas y los gobiernos”.
Porque el pecado aunque se cometa de forma individual, en el mediano o largo plazo, siempre tiene repercusiones ante las otras personas, dijo. Además, expresó que existen situaciones sociales y estructurales que son pecado, “el pecado del mundo”, el cual nace del mal comportamiento de hombres y mujeres, de su mal corazón, de decisiones equivocadas, de la orientación de la vida a través de antivalores que deshumanizan y de una conducta basada en la inmoralidad.
Estas situaciones —expresó el Obispo— estimulan que se cometa más pecado, metiendo a la sociedad en un círculo vicioso.
Durante la homilía de la celebración en honor a Cristo Rey en Masaya, el Obispo auxiliar lamentó que en la actualidad se usen otras palabras para nombrar estas acciones. Y ahora se hable de tráfico de armas, narcotráfico, abuso de menores, pobreza extrema, corrupción social y política, atropellos contra la Constitución y las leyes del país.
“Estos son nombres técnicos que les damos en nuestro lenguaje, pero el evangelio nos dice algo que es importante que los cristianos entendamos y es que todo eso tiene un nombre y se llama pecado”, dijo.
- Cientos de católicos procedentes de las trece parroquias de Masaya acompañaron la imagen de Jesús Sacramentado, que encabezó la procesión en honor a Cristo Rey que ayer por la por la tarde recorrió las principales calles de la Ciudad de las Flores.
La eucaristía fue presidida por el Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio José Báez Ortega. También participaron los párrocos de Veracruz, Ticuantepe, Nindirí, Tisma, Los Altos, Masatepe, La Garza, Pacayita, Catarina, San Juan de Oriente, Niquinohomo, Nandasmo y La Concha.
Acabamos de realizar por las calles de Masaya un acto de fe y amor a Cristo presente en la eucaristía. Hemos caminado con Él y nuestro corazón palpitando de amor por Él. Hemos hecho un gesto de Iglesia, de creyentes, pero además hemos realizado con la procesión del Santísimo sacramento un evento simbólico que va más allá de la fe. Hemos querido mostrar a la sociedad que el lugar de Cristo no es solo el templo, que nosotros los creyentes estamos convencidos y estamos comprometidos en llevar a Cristo fuera del templo, para que habite, camine y reine también en la ciudad, dijo monseñor Báez al concluir la procesión.
[/doap_box][doap_box title=»Inteligencia Crítica» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
[/doap_box]
“Y el pecado es ruptura con Dios, el pecado es alejamiento de Dios. Es rechazo al proyecto de Dios que es justicia, es bienestar, es fraternidad, es amor para todos. Vivimos en un mundo dominado por el pecado del mundo”, afirmó monseñor Báez.
JESÚS NO ES INDIFERENTE A LA LUCHA DEL PUEBLO

El Obispo añadió que “el pecado se vuelve como una fuerza maléfica contra cada uno. Nosotros lo creamos y se encarna en la sociedad y se vuelve contra nosotros, y vamos creando una mentalidad de maldad, de violencia, de injusticia, de ilegalidad. Es terrible, pero lo más terrible es que nos acostumbremos al pecado del mundo”, advirtió monseñor Báez.
Ante el peligro de que la sociedad se “acostumbre al pecado”, monseñor Báez considera que se debe actuar para evitarlo. Pues aunque los cristianos estén seguros que Jesús no es indiferente “a la lucha de nuestro pueblo” y que “aún cuando más creemos que nos ha olvidado y que no actúa”, “nos recuerda que viene en forma de cordero para salvarnos”, también la sociedad tiene que actuar.
OBISPOS HAN PEDIDO QUE SE ORE, PERO TAMBIÉN HAY QUE DENUNCIAR
El Obispo recordó que en reiteradas ocasiones los obispos han pedido a los nicaragüenses que ante todo deben orar, porque la oración es la primera contribución para vencer el pecado del mundo, “porque cuando se ora se abre el corazón y se abre la historia al poder de Cristo resucitado, pero eso no es suficiente”.
“Con nuestra oración también es necesario que identifiquemos el pecado del mundo y no nos quedemos indiferentes ante él”, dijo monseñor Báez, para luego instar a los feligreses a actuar.
“Con inteligencia crítica y con la valentía de los primeros cristianos sepamos denunciar todo aquello que crea y nutre el pecado del mundo en nuestra sociedad. Con nosotros está el cordero. El cordero que quita, que elimina para siempre el pecado del mundo”, indicó el Obispo.
En alusión a los acontecimientos de este año, entre ellos el proceso electoral de noviembre, monseñor Báez señaló que “tenemos un año por delante” en el que debemos luchar contra el pecado del mundo.
IRRESPETAR LA LEY TAMBIÉN ES PECADO
Mientras en los diversos sectores de la sociedad cada vez son más reiterativos los señalamientos de irrespeto a la Constitución y a las leyes del país por parte del presidente Daniel Ortega, especialmente cuando está por concretarse la inscripción de su sexta candidatura presidencial, a pesar de que existe una doble prohibición constitucional que se lo impide, el Obispo afirmó que “todo lo que es injusticia. Todo lo que es desigualdad. Todo lo que es ambición y egoísmo. Todo lo que es inmoralidad y el irrespeto de la ley es pecado”.
El obispo Báez fue enfático al señalar que “comprar y vender las conciencias, irrespetar las leyes del país y todo aquello que signifique dominar sobre otros. Ejercer el poder no como servicio. Todo aquello que no contribuye al bienestar de los más necesitados. Todo aquello que hace que la brecha entre ricos y pobres sea más grande es pecado, y es pecado del mundo”.
SE PUEDE HACER UNA NICARAGUA DISTINTA
Monseñor recordó que “Cristo nuestro Señor es el cordero que ha venido a quitar ese pecado. Él con su muerte y resurrección ha abierto un mundo nuevo. Nos toca a nosotros ahora, sus discípulos y discípulas, llevar adelante su obra, la victoria del cordero con nuestra opción”.
Para el Obispo “con nuestra palabra de denuncia, superando nuestra indiferencia y comprometiéndonos nosotros, no sólo como ciudadanos, sino en nombre de Cristo”, se puede “cambiar nuestra sociedad. Hacer una Nicaragua distinta. Una Nicaragua nueva más democrática, más justa y más pacífica”, agregó.
Durante la homilía Monseñor oró para que los católicos “inicien el año en el nombre del Señor”, para que con la fuerza de la fe puedan hacer una Nicaragua mejor. Concluyó su sermón reiterando el llamado a luchar contra el pecado, ya que “nos esclaviza, nos domina y en cierta manera nos va condicionando para que también nosotros nos amoldemos a esa mentalidad y contribuyamos al pecado y por el bien de la sociedad y del país ese círculo vicioso debe destruirse”.
No es la primera vez que el Obispo auxiliar llama a la población a reaccionar ante las “irregularidades y violaciones” contra sus derechos, que en esta ocasión explicó son pecados que van contra el plan de Dios.
La ocasión anterior en que Báez hizo un llamado similar, el presidente Ortega reaccionó amenazante y sugirió que se atuvieran a las consecuencias porque efectivamente el pueblo se podía lanzar a las calles.
Para el Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio José Báez Ortega, “con nuestra oración también es necesario que identifiquemos el pecado del mundo y no nos quedemos indiferentes ante él”, sino que “con inteligencia crítica y con la valentía de los primeros cristianos sepamos denunciar todo aquello que crea y nutre el pecado del mundo en nuestra sociedad”.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A ,1 A