A la Dirección General de Ingresos (DGI), que pide pagar a los contribuyentes cuanto antes sus impuestos porque “así todos ganamos”, no le gusta honrar sus compromisos, aunque sí sobra el dinero para financiar la participación de funcionarios de esa institución en actividades públicas para exaltar la imagen del Presidente de la República, Daniel Ortega.
Un informe financiero de esa institución, que fue reportado el 16 de marzo de 2010 por el contador general Arturo Avendaño López, a su superior puntualiza que la deuda total de la DGI suma 107 millones 612 mil 321.17 córdobas.
Entre esas deudas cortadas a diciembre de 2009 está el pago de vacaciones de los trabajadores, el decimotercer mes y las indemnizaciones a quienes han sido despedidos. Pero además se cuenta el aporte patronal al Seguro Social, así como el 2 por ciento del Instituto Nacional Tecnológico (Inatec) que es útil para que las empresas capaciten a sus trabajadores.
René Vallecillo, ex viceministro de Hacienda y Crédito Público, ve un problema de congruencia en una institución que debería predicar con el ejemplo en su papel de contribuyente ante el Estado.
“No ha pagado las retenciones de salarios y en las fuentes el 1, 2, 5 y 10 por ciento. Tampoco ha pagado contribuciones, aporte patronal al INSS y las indemnizaciones son de las personas que han sido despedidas. Entonces notamos un comportamiento irregular”, dijo Vallecillo vía telefónica.
- La ley de equidad fiscal y el código tributario establecen una serie de sanciones para todos aquellos ciudadanos o empresas que no cumplen con sus obligaciones.
Al responsable recaudador o retenedor que no pague o entere fuera del plazo establecido la totalidad o parte del monto del impuesto que corresponda, se le aplicará un recargo del 5 por ciento por cada mes o fracción de mes de mora, sobre el saldo insoluto. En el caso del IR pagado por el contribuyente aplicará un recargo del 2.5 por ciento por cada mes o fracción de mora, dice por ejemplo.
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Según el experto, la ley de equidad fiscal y el código tributario establecen que cuando los contribuyentes no cumplen con sus obligaciones incurren en mora.
DESVÍO DE FONDOS
Vallecillo insistió en el manejo presupuestario realizado por el director de la DGI. “Él (Porras) tiene un presupuesto. No tendría que ocupar el dinero en otras actividades, si está aprobada de ese modo, no se puede desviar fondos. Si no se ha pagado es que en algo los has ocupado”, enfatizó en una entrevista telefónica.
No es primera vez que Porras se ve involucrado en enredos presupuestarios. El año pasado se conoció de una demanda que había empujado el INSS contra la DGI cobrándole 20 millones de córdobas. En relación con el endeudamiento, en diciembre pasado el director de Ingresos aseguró a la Contraloría General de la República que había heredado una deuda de 67.6 millones.
Su antecesor en el cargo, durante el gobierno de Enrique Bolaños, Róger Arteaga, negó la deuda y nuevamente hizo ver lo peligroso de lo que está pasando en esa institución.
“Hay que insistir en que se le asigna un presupuesto para que lo ejecute y de ese presupuesto tiene que pagar al Inatec, INSS, lo más grave es lo del IR. Ese dinero se lo quitó a los trabajadores y no lo metió como pago de impuestos. Los trabajadores estarían, ¡fijate qué peligroso!, en deuda con el Fisco, se los quita la patronal y no lo entera la DGI. No sé cómo puede hacer un trabajador si necesita una solvencia, va salir que no ha pagado. Todo lo que recauda la DGI lo tiene que depositar al Banco Central”, dijo Arteaga.
La deuda en la DGI está bien detallada en el informe e incluye también los embargos judiciales a los trabajadores a causa de las deudas con las tarjetas de crédito. También presenta una serie de empresas a quienes la DGI les debe dinero y embargos alimenticios.
Consultado anoche sobre los resultados de este informe, tras una semana en que se conocieron varias de las irregularidades en su gestión, Porras se negó a ofrecer declaraciones.
Esta vez el argumento fue que acompañaba a un amigo que se encontraba supuestamente hospitalizado, pero no desaprovechó la oportunidad para describirse como un buen ser humano.
“Le quiero pedir un favor y si lo está grabando, pues ahí (el periódico) lo pongo. Me encuentro con un amigo que está bien grave, porque allí se muestra la verdadera sensibilidad, el amor —dijo sobre sí mismo para luego prometer—, mañana se lo juro, por Dios, le doy una entrevista”.
NO DA EXPLICACIONES
Porras dijo sobre el dinero que ha desviado a otros fines lo siguiente: “La pregunta es ésta hermano. Hay medios de comunicación que son de desinformación. Se lo juro por Dios que estoy con un hermano atendiéndolo. Así que Dios me lo bendiga”, fueron sus últimas palabras, después cortó la comunicación.
El informe muestra los detalles de la deuda de Porras, señalado públicamente de no dejar entrar a los auditores a su despacho, y de otras irregularidades que incluyen la paga con fondos del Estado de un disco para homenajear al presidente Daniel Ortega, además de participar en una serie de concentraciones acompañados de sus trabajadores perfectamente identificados con camisetas nuevas de color amarillo o rosado.
Siempre dicen estar a la vanguardia entre el resto de miembros de su partido.
Porras dijo a LA PRENSA durante la celebración del repliegue en 2009 que el sindicato era quien pagaba las concentraciones.
Fuentes cercanas al director de Ingresos, Walter Porras, dicen que prepara como coartada ante la CGR la explicación de que el aumento de la deuda de la institución se debe a que ocupó el dinero en gastos operativos. LA PRENSA llamó al ministro de Hacienda, Alberto Guevara, para consultarlo sobre la DGI, que depende de esa institución, pero el celular estuvo siempre en buzón de mensajes.
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