Por Josué Bravo
CORRESPONSAL / COSTA RICA
Y como la música siempre rompe fronteras, Luis Enrique, puso a bailar con su salsa a miles de costarricenses, nicas y ciudadanos de múltiples nacionalidades que coparon el área de conciertos abiertos al público en Palmares.
En esta ciudad ubicada al norte de San José, la tarde de ayer se realizó unos de los conciertos masivos internacionales como parte de los carnavales, considerados los mejores y más ordenados de Costa Rica, en el que cantaron también el merenguero Elvis Crespo y el grupo nacional Expresso.
Luis Enrique llegó a Costa Rica con toda su orquesta integrada por 14 músicos y bailarines, quienes con coreografías adornaron la mayoría de sus éxitos que muchos aquí corearon, incluyendo canciones nuevas de su última producción Ciclos.
A las 2:14 minutos de la tarde, apareció en el escenario un Luis Enrique con lentes y vestimenta oscura, luego de recibir una ovación del público que ya estaba caliente no sólo por el sol, sino por la bailada previa con Expresso.
Cuando el salsero apareció con su inconfundible voz, interpretando Desesperado, una nube de polvo se levantó en la zona de público, como señal que la mayoría no solo coreaba o tarareaba la canción, sino que además bailaba.
«UNA OPORTUNIDAD IDÓNEA»
Durante hora y 40 minutos que duró el show del artista nicaragüense, la gente no paró de bailar éxitos como Lo que pasó, Date un Chance, Compréndelo, Tú no le amas le temes o Mi mundo, así como canciones de Ciclos como Autobiografía y Yo no sé mañana, tema con el cual cerró el concierto.
«Haber estado en este festival ha sido un placer, ha sido una oportunidad idónea para utilizar una vez más mi música como un puente, como un eslabón en la cadena de amor que creo es necesario entre nicaragüenses y costarricenses», declaró Luis Enrique, minutos después de cantar y encantar a su público.
«Me fascinó ver como la gente canta las canciones nuevas, o sea del disco Ciclos, la verdad que eso no la esperaba mucho porque no hicimos mucha producción acá pero sí sé que el disco se ha sonado, me sorprendió mucho eso y ver generaciones jóvenes conectadas con mi música inclusive con los éxitos, me llena mucho de satisfacción», añadió el salsero.
Al concierto tropical asistieron personas de todas las edades, desde jovencitos hasta adultos mayores. Luis Enrique aprovechó la oportunidad para reafirmar su nacionalidad nicaragüense, aunque dice sentirse centroamericano también, a la vez que con tono efusivo cantó aquella estrofa de la canción Sonríe:
«Déjame que te lo explique, soy de volcán y soy de agua
yo me llamo Luis enrique y eh nacido en Nicaragua…»
LLAMA AL CAMBIO INDIVIDUAL
En tarima el artista también llamó al cambio individual para que se acabe la politiquería, las guerras, la discriminación y prejuicios. «Los primeros que tenemos que cambiar somos nosotros los seres humanos para que eso continúe», dijo entre aplausos.
«Costa Rica y Nicaragua son hermanos. ¡Gracias, los llevo en el corazón!», dijo a gritos.
La participación de Luis Enrique culminó cerca de las tres de la tarde, para darle paso luego a Elvis Crespo. Luis Enrique brindó entrevistas por separado a medios de comunicación de Costa Rica y Nicaragua.