A inicios de esta semana el presidente Daniel Ortega hizo un anuncio que sorprendió a muchos, al afirmar que durante los cuatro años de su gobierno los salarios de los trabajadores se han cuadruplicado. Pero las cifras oficiales desmintieron a Ortega.
Esta semana también iniciaron las negociaciones entre trabajadores, empresarios y Gobierno para acordar de cuánto será el nuevo reajuste al salario mínimo. Entre lo que proponen dar los empresarios y lo que piden los sindicatos, sería entre 170 y 400 córdobas a la paga mínima.
Pero aún con estos ajustes las familias en Nicaragua no resolverían la difícil situación a la cual se enfrentan cada día para lograr pagar con sus ingresos los alimentos, servicios básicos, vestuario y ya no se diga el gasto obligado en enero para enviar a sus hijos a la escuela al aproximarse un nuevo Año Escolar.
Aunque oficialmente la paga promedio es de 6,304.6 córdobas, de acuerdo con el Banco Central de Nicaragua, apenas alcanza para cubrir el 66 por ciento de la canasta básica, cuyo valor oficial es de 9,505.19 córdobas.
Pero en la realidad las familias compuestas en promedio por dos adultos y tres hijos están sobreviviendo con la paga mínima.
Es el caso de Luis Alfonso Vargas, padre de tres hijos menores de siete años. Gana 3,500 córdobas mensuales como encargado de limpieza en un hotel internacional que existe en Managua.
“Si hago horas extras puedo llegar a los cuatro mil o 4,500. Uno se las tiene que rebuscar porque si no mis niños no comen”, asegura Vargas quien es el único que tiene ingresos fijos pues su esposa está desempleada.

Significa que a Vargas apenas le ajusta para asegurar el 17 por ciento del valor de la canasta básica, que por quincena es de 4,752.5 córdobas.
“Siempre tengo que ajustar con la paga de la siguiente quincena, saco de adelanto unos mil pesos y así voy con ese déficit”, se lamenta Vargas.
Con los 1,500 córdobas logra comprar unas 10 libras de arroz y de azúcar, 6 de frijoles, el galón de aceite, una unidad de jabón para el baño, la ristra de jabón para lavar ropa, un paquete de cuatro papeles higiénicos.
“De verduras llevamos una docena de chiltomas, tomates, una libra de papas. De carne unas cuatro libras, aprovechando que vale 25 y 30 córdobas; del queso ya nos olvidamos porque está carísimo a 40 (córdobas) la libra”, detalla.
- Para Edmundo Jarquín, coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y experto en materia económica, la mejora en los salarios es módica.
Las cifras oficiales demuestran que entre 1990 y 2008 el ingreso por habitante creció un 29.6 por ciento. Cifra modestísima si se considera que muchas economías emergentes en el mismo lapso duplicaron, dijo.
Si estamos actualmente mal, las perspectivas no son mejores, pero este tema no entró en las cuentas alegres del discurso del presidente Ortega, dijo.
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A Sara Francisca López, quien vive en el sector de la Subasta, su esposo le da 1,400 córdobas quincenales. Con esto cubre solo el 14 por ciento de la canasta básica.
Su lista de las compras incluye 10 libras de frijoles, 15 de arroz, 5 de azúcar, dos litros de aceite y verduras. Además compró una papaya, un melón y una piña. Gastó 660 córdobas.
“Yo me ayudo vendiendo productos de la Sermat, me gano unos mil pesos, con eso me ayudo a pagar la luz, agua y el teléfono”, cuenta.
En las 10 libras de carne que compra para la quincena invierte 350 córdobas. “Para que ajuste no todos los días comemos y cuando les hago es una libra”, dice López .
En cuanto al desayuno su familia ya se olvidó de la leche, porque no puede pagar los 17 córdobas que cuesta el litro. “Bebemos café o jugo. Gracias a Dios tengo un palo de limones en la casa”, dice.
“Si mi marido ganara unos 6 mil o 7 mil córdobas creo que podríamos comer mejor los tres tiempos”, asegura.
EN ENERO SE COMPLICA MÁS
Su esposo está desempleado desde hace un año. Actualmente Paola Reyes, habitante de Batahola Sur, en Managua, es el único sostén de su familia integrada por cinco personas.
Sus ingresos no sobrepasan los 3,500 córdobas mensuales y este enero deberán “hacer milagros” con el presupuesto disponible para que sus tres hijos ingresen al sistema escolar de Nicaragua.
Para Reyes, enero no es una buena fecha porque “se tienen que priorizar los gastos. No podes desatender la alimentación de la familia y tampoco se puede dejar de comprar los uniformes y los útiles escolares”.
“¿Cuánto cuesta el pantalón escolar para él?”, pregunta Reyes a una de las comerciantes del Mercado Oriental a quien le indica que el pantalón es para su hijo mayor que ya está en la secundaria.
“Tiene de 150 y el más caro que es más ancho cuesta 180”, responde la comerciante.
Tras escuchar el precio, Reyes continúa su recorrido, como tratando de dar con el puesto de venta que le presente la mejor oferta de compra.
“La gente anda como cotizando porque nos preguntan los precios y no compran el producto. Creo que los precios están accesibles, pero también la realidad del padre de familia es que compran parte del uniforme esta semana y la próxima regresan por el resto”, indicó la comerciante Eloísa Sequeira.
Esta comerciante calculó que por cada tres días de venta, al menos un padre de familia se acerca a su tramo para comprar media docena de camisas blancas y dos faldas o pantalones por cada uno de sus hijos.
El resto de los días “el padre viene y compra la falda o el pantalón y dos camisas por niño. Ése es el comportamiento de la venta”.
GASTOS PENDIENTES
Reyes detalló que de los 3,500 córdobas que recibe cada mes como parte de su salario: 1,000 córdobas son para la comida de su familia y los otros 2,500 deberán distribuirse entre la compra de uniformes, útiles escolares y el pago de los servicios básicos.
“Vine la semana pasada para comprar los uniformes de mis dos niñas, aún debo comprarles los zapatos negros, pero eso va a esperar porque creo que se los podré comprar a inicios de febrero próximo”, lamentó Reyes.
Para enero, la venta de alimentos se reduce debido a que los padres, que devengan bajos salarios, tiene que preparar a sus hijos para el regreso a clases.
Reynaldo Manzanares es uno de los comerciantes de carne de cerdo del Mercado Oriental y afirma que estos días ha dejado de vender un promedio de 200 libras de carne por día.
“Ahorita estoy vendiendo unas 400 libras de carne por día (incluyendo a la gente que viene a comprar para abastecer sus pulperías) pero en otros meses yo vendo hasta 600 libras diarias, pero usted sabe que ahorita la gente quiere salir de sus hijos y tienen que comprarle sus cosas para ir a clases”, señaló Manzanares.
Para los próximos días, los comerciantes de uniformes y útiles escolares esperan que la afluencia de compradores incremente. Sobre todo porque el pasado viernes la Corporación Municipal de Mercados de Managua (Commema) inauguró las ferias escolares en los mercados de la capital, que coincide con el pago de quienes devengan un salario quincenal.
En todos los mercados de la capital, según dispuso Commema, se ofrecerán tres tipos de paquetes escolares que no sobrepasan de los 380 córdobas.
El paquete escolar para niños en edad de ingresar a preescolar ronda los 250 córdobas. Éste incluye la falda o pantalón azul, camisa blanca, camisola, calcetines, zapatos negros, mochila y cuadernos escolares.
En el caso de los niños de primaria, el paquete escolar que incluye parte de los útiles escolares cuesta 350 córdobas y para los de secundaria ronda los 380 córdobas, pero no incluye mochilas ni útiles escolares.
Para la familia García Gómez el hecho de que el Año Escolar 2011 inicie hasta el 15 de febrero permite “ahorrar más” para preparar a los escolares.
El ingreso mensual de esta familia compuesta por cinco integrantes —según Douglas García— es de seis mil córdobas.
Para la compra de alimentos, Nohemí Gómez afirmó que disponen de 3,500 córdobas al mes y el resto lo inyectarán en la compra de los uniformes para sus tres hijos.
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