Jezbolá defiende la caída del gobierno libanés

El líder del Jezbolá defendió el domingo la decisión de derrocar al gobierno libanés respaldado por Occidente, afirmando que el grupo extremista chií lo hizo sin recurrir a la violencia y no será intimidado por la reacción mundial.

Por Bassem Mroue

BEIRUT/AP

El líder del Jezbolá defendió el domingo la decisión de derrocar al gobierno libanés respaldado por Occidente, afirmando que el grupo extremista chií lo hizo sin recurrir a la violencia y no será intimidado por la reacción mundial.

En sus primeros comentarios desde la disolución del gobierno el miércoles, el jeque Hasan Nasrala también dijo que su grupo no respaldará que Saad Hariri regrese a su puesto como primer ministro en las conversaciones el lunes en torno a la formación de un nuevo gobierno.

«Llevamos a cabo un paso constitucional, legal y democrático para derribar al gobierno. No empleamos armas», afirmó Nasrala en un discurso difundido por televisión. «No nos asustan los discursos, los comunicados ni las amenazas de nadie en este mundo».

Once ministros aliados al Jezbolá renunciaron el miércoles al gabinete, suficientes como para obligar al gobierno a caer.

La crisis representa el clímax de las tensiones que se vienen acumulando desde hace tiempo entre el tribunal de las Naciones Unidas que investiga el asesinato del padre de Hariri, el ex primer ministro Rafik Hariri, en el 2005. Se espera que el tribunal acuse formalmente a los miembros del Jezbolá, lo cual podría azuzar de nuevo las hostilidades entre los chiíes y los suníes en Líbano. Rafik Hariri era suní.

El Jezbolá es la fuerza militar más poderosa del país, con un arsenal que supera ampliamente al del ejército nacional.

Saad Hariri había rechazado las exigencias del Jezbolá para que dejara de cooperar con el tribunal, lo cual derivó en la renuncia de los ministros el miércoles.

El discurso de Nasrala fue visto como una señal importante del punto de vista de su movimiento, en momentos en que muchos temen que la tensión política en el país pudiera desembocar en una guerra civil. Habló en tono tranquilo e hizo énfasis en que el Jezbolá buscará el cambio a través de medios democráticos.

Estados Unidos denunció la renuncia de los ministros como un esfuerzo evidente por subvertir la justicia.

«El tribunal efectúa un proceso judicial internacional e independiente cuyo trabajo no está sujeto a influencias políticas, ni del interior de Líbano ni del exterior», afirmó el domingo Maura Connelly, embajadora estadounidense en el país, tras reunirse con Hariri.

«Los esfuerzos de la coalición encabezada por el Jezbolá para hacer caer al gobierno libanés sólo demuestran su propio miedo y determinación por socavar la soberanía e independencia del Líbano».

Desde su derrocamiento, Hariri ha intentado reunir apoyo internacional en Estados Unidos, Francia y Turquía.

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