Cientos de militares han sido desplazados a las zonas afectadas por los aludes para trabajar en las labores de rescate.LA PRENSA/AP

Ejército refuerza las tareas de rescate

Los equipos que trabajan en la ciudad brasileña de Nueva Friburgo en el rescate de las víctimas de las lluvias de esta semana que provocaron al menos 626 muertes en la región serrana del estado brasileño de Río de Janeiro ganaron hoy el refuerzo del Ejército.

Por Gabriela Lara

NUEVA FRIBURGO/BRASIL/EFE

Los equipos que trabajan en la ciudad brasileña de Nueva Friburgo en el rescate de las víctimas de las lluvias de esta semana que provocaron al menos 626 muertes en la región serrana del estado brasileño de Río de Janeiro ganaron hoy el refuerzo del Ejército.

Los miembros de las Fuerzas Armadas ya se habían sumado el sábado a las tareas de rescate en Teresópolis y Petrópolis y hoy lo hicieron en Nueva Friburgo, la ciudad más afectada y en donde el número de víctimas asciende a 283.

Así como en las otras dos localidades, en Nueva Friburgo los militares reforzaron los trabajos en las áreas que, tras cinco días de los deslizamientos que sepultaron a cientos de viviendas, estaban aún aisladas por toneladas de escombros, tierra, piedras y barro.

Veinte soldados estaban entre los socorristas que, según constató Efe, llegaron hoy hasta el barrio Jardilandia, en un suburbio de Nueva Friburgo y que quedó totalmente sepultado por los deslizamientos de tierras.

En las tareas de búsqueda de cuerpos y de sobrevivientes, remoción de escombros, seguridad, limpieza y reconstrucción de vías y carreteras en esta ciudad ya trabajaban desde el miércoles cientos de socorristas del Cuerpo de Bomberos, la Fuerza de Seguridad Nacional, la Policía Militarizada y la Defensa Civil.

En el momento en que los militares llegaron a Jardilandia en la mañana de este domingo, decenas de civiles ya excavaban por su cuenta en medio de los escombros para buscar familiares y amigos que se encuentran desaparecidos.

Paulo Henrique de Assis era una de las personas que buscaba varios familiares en el local. Los cuerpos de cuatro de sus parientes ya fueron encontrados, entre ellos el de un sobrino de 11 años, pero él aún busca a dos tías y a una prima.

Incluso con pocas posibilidades de éxito, De Assis garantiza que «no perdió las esperanzas» de encontrar a alguien con vida.

Por su parte, Giovani Moreira da Silva, que vivía en la misma calle, no tuvo que llorar la muerte de ningún familiar. Su residencia fue una de las pocas que quedó en pie tras las avalanchas, y él dijo haberse salvado junto con su esposa protegidos por un colchón.

«Mi primo me llamó desde el otro lado de la calle y me pidió que abandonáramos la casa, pero ya no había hacia dónde correr. Entonces coloqué el colchón encima de nuestros cuerpos y dejamos que el deslizamiento pasara. Toda la casa tembló», relató Da Silva en diálogo con Efe.

Da Silva relata que después consiguió salvar a muchos vecinos. «Sacamos a las personas (de sus casas) por las terrazas, por los tejados. Salimos rescatando a todo el mundo», afirma.

Pese a que no tiene parientes a quién buscar, regresa todos los días a Jardilandia para ayudar en las operaciones de rescate. Según Da Silva, cerca de 20 personas aún están sepultadas apenas en aquella calle.

Cinco días después del fuerte temporal que provocó la tragedia, los habitantes de la región serrana de Río de Janeiro reclaman por la demora de los trabajos de limpieza y rescate.

Las autoridades garantizan que el problema ocurre debido a las dificultades de acceso a determinadas regiones, ya que las excavadoras mecánicas no consiguen llegar a muchos locales por la cantidad de escombros en las calles.

La Policía de Nueva Friburgo calcula que al menos 20 barrios en toda la región serrana aún están totalmente aislados.

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