TÚNEZ/EFE
El nuevo presidente interino de Túnez, Fued Mebaza, prometió ayer crear un Gobierno de “unidad nacional” para abordar un proceso de transición en el que nadie será excluido, mientras el país permanece bajo tensión y con dudas sobre la capacidad de las autoridades para controlar la situación.
Los disturbios y saqueos volvieron a reproducirse ayer en la capital y varias regiones, aunque diversas fuentes atribuyeron la mayoría de los incidentes a milicias y partidarios del régimen del huido presidente, Zine el Abidine Ben Alí, en un intento de desestabilizar el proceso de transición.
El Consejo Constitucional anunció ayer la designación del presidente del Parlamento, Fued Mebaza, como nuevo presidente interino del país, descartando así cualquier posibilidad de un regreso al poder de Ben Alí.
El Consejo —la máxima autoridad legal en cuestiones constitucionales— proclamó un “vacío de poder” y nombró a Mebaza presidente interino en sustitución del primer ministro, Mohamed Ghanuchi, que el viernes había asumido la jefatura del Estado.

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“El interés superior del país es la formación de un Gobierno de unidad nacional”, dijo Mebaza durante su juramento como Presidente y encargó a Ghanuchi, a quien confirmó como primer ministro, la formación de ese nuevo Ejecutivo.
Asimismo, prometió defender el pluralismo y la democracia y juró fidelidad a los principios de la Constitución.
Aunque el estado de excepción continuó vigente, el espacio aéreo tunecino y todos los aeropuertos del país, que se habían cerrado el viernes, se abrieron de nuevo al tráfico aéreo.
Sin embargo, los transportes públicos como trenes o autobuses no funcionaron y la estación ferroviaria de Túnez fue parcialmente incendiada por grupos desconocidos.
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