CORRESPONSAL/NUEVA SEGOVIA
- Juan Moreno en una reciente visita de LA PRENSA indicó que la última vez que una delegación de Gobierno llegó a visitarlo fue durante la Administración de Enrique Bolaños, cuando midieron el lugar para declararlo área protegida, pero a pesar que ha estado anuente a las inversiones para convertirlo en destino turístico o aprovechar sus aguas para generadoras de energía, es un sueño que parece no podré ver.
Desde la Oficina de Desarrollo Económico Local (ODEL) del municipio de Murra, han promovido desde la Alcaldía el mejoramiento de la vía de acceso desde la cabecera municipal hasta el Salto de El Rosario, pero además formulan un proyecto de aprovechamiento de la cascada para generación de energía que deberán presentar a inversionistas privados y ante el Estado para conseguir el financiamiento requerido.
El Instituto de Turismo (Intur) después de algunas visitas del delegado departamental Mario López también ha formulado proyectos en espera de fondos.
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Llegar al conocido Salto El Rosario, en Murra, es incursionar y conocer con satisfacción ese hermoso mundo de la naturaleza virgen y vale la pena. Por muy insensible que cualquier persona sea, queda boquiabierto frente a semejante belleza, sin embargo, el dueño de la propiedad lamenta que ni la inversión privada ni estatal se haya interesado en este potencial turístico.
El Salto está incrustado en elevaciones entre los 820 y 1,300 metros de altura sobre el nivel del mar y los que conocen Nicaragua aseguran que en comparación con el Salto de la Estanzuela, en Estelí, o cualquier otro en Centroamérica, resulta bastante superior.
Esta majestuosa caída de agua está precisamente ubicada en la comunidad de El Rosario, localizada a 24 kilómetros al noreste del municipio de Murra y a unos 110 kilómetros de Ocotal, la cabecera departamental de Nueva Segovia, pero está a solo siete kilómetros de la frontera con Honduras.
Por mucho tiempo fue escenario de guerra, considerado un lugar inhóspito, que tuvo una carretera que lo podía unir al poblado de Murra, hasta el año 1977, pero que se ha ido poblando en los últimos años por personas que han perdido las esperanzas de producir en tierras desérticas de otros municipios.
Durante la guerra de la década de los ochenta los pocos habitantes del poblado de El Rosario en su mayoría abandonaron esas tierras y poco a poco fue repoblada después del año 1990. Hoy es un pueblito bordeado por el río El Rosario que, al igual que los Saltos de El Rosario, nace en la montaña y cae a las aguas del río Poteca.
CÓMO SE LLEGA
A más o menos un kilómetro al suroeste del poblado de El Rosario está la casa hacienda de la Finca Santa Rita, propiedad de don Juan Antonio Moreno Rivera. No tiene medida la dimensión de su propiedad, “serán unas 250 hectáreas”, dijo el Moreno junto a su esposa, algunos de sus nueve hijos y siete nietos.
En la finca de don Juan Moreno se empieza con una travesía a pie, para internarse a la montaña más o menos en unos 20 minutos, entre potreros con ganado y pelibuey y la selva o bosque latifoliado virgen para luego llegar al primer chorro —de abajo hacia arriba— de la inmensa cascada dividida en cuatro saltos, que juntos podrían medir hasta 200 metros de altura, pero acceder a los otros saltos es una odisea interesante, una aventura.
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“Había visto imágenes, fotos, pero las personas tienen que estar en el lugar para darse cuenta de la inmensidad del Salto El Rosario”, sostuvo el ocotaleano Alfredo González Chavarría, quien se encontraba por primera vez visitando el sitio para confirmar lo que otros visitantes le habían afirmado.

Para el joven visitante, “el Cañón de Somoto no le llega ni al tobillo a lo que es el Salto de El Rosario; tiene más agua, hermosas cascadas y no existe en Centroamérica un lugar similar, estar en el sitio es una vista espectacular y qué lindo sería potencializarlo, cuidarlo e invertir en apertura de senderos para permitir accesibilidad a turistas nacionales y extranjeros”, comentó.
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