ZONA DE STRIKES
A pesar que al futbol me he asomado siempre como un aficionado, no como un fanático, no puedo ocultar mi deseo de que sería tremendo tener una historia diferente en nuestros compromisos internacionales.
Y aunque por lo general perdemos, porque no hemos trabajado para algo distinto, estoy entre quienes abrigan la esperanza de que en algún momento se revertirá ese historial de fracasos que ya nos tiene agobiados. Lo peor es conformarnos y vernos a nosotros mismos con sentido lastimero y llegar derrotados antes del inicio de los juegos.
Sabemos que estamos limitados. No tenemos los recursos deseados y para remate, lo que hay no se maneja bien. Por tanto, el talento que hay no ha sido desarrollado. Pero mientras llega el momento de una reingeniería, no nos queda más que desearles lo mejor a estos muchachos de Enrique Llena.
Ahora incluso, con motivo de la Copa Centroamericana en Panamá, ni ante Belice vamos como favoritos. Antes se podía “alardear” que al menos ante ellos la victoria era algo seguro. Pero ahora, hay cinco beliceños en el futbol de Honduras, y su técnico es Chelato Uclés, el entrenador que llevó a los catrachos al Mundial España 82.
Panamá es el actual monarca en Centroamérica y se ha tomado en serio su preparación para un torneo en casa. Y aunque se asegura que El Salvador ha tenido problemas para adiestrarse, por historia, o por lo que sea, han sido mejores que nosotros y saldrán como favoritos cuando nos toque medirnos a ellos esta tarde en la Copa .
Pero lo esencial en medio de un contexto adverso y de tantas carencias como las que tiene el futbol nica en todas sus estructuras, será la actitud con que los muchachos se presenten a estos juegos. Sólo su determinación, tenacidad y coraje, podrían llevarles a sobreponerse en un evento que está por encima de nuestras posibilidades.
Aunque como dijo McCarthur “nada sustituye a la victoria”, ojalá que aunque no se atrapen triunfos, el equipo cause buena impresión y de ese modo aliente la fe en un futuro mejor. Si se gana, sería fabuloso, pero tampoco eso debe llevarnos a creer que vamos en ascenso.
Mientras no se trabaje seriamente con las bases, vamos a seguir apostando únicamente a la fe y la fe sin obras no tiene fundamento.
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