Tegucigalpa/ACAN-EFE
El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, defendió hoy la reforma constitucional que eventualmente permitirá un plebiscito sobre la reelección presidencial, pero reiteró que él no busca seguir en el poder como pretendía Manuel Zelaya, derrocado en 2009 por un golpe de Estado.
«El amigo que estaba antes en la Presidencia (Zelaya), yo insisto en que se quería quedar», pero, «si antes aquel quería quedarse, yo reitero mi compromiso con el pueblo hondureño, que el contrato social mío es del 27 de enero del 2010 al 27 de enero del 2014», declaró Lobo a periodistas tras un acto en la Policía Nacional.
«Quién ha hablado de reelección?, quién ha hablado de continuismo? Nadie ha hablado de eso» en este Gobierno, enfatizó.
Ante una pregunta sobre si ahora es bueno lo que fue malo cuando Zelaya lo intentó, Lobo pidió: «No mezclemos el agua con el aceite porque no se puede».
Zelaya fue derrocado el 28 de junio de 2009, día en que celebraría una «consulta popular», declarada ilegal por distintos órganos del Estado, para convocar una Asamblea Constituyente que, según sus opositores, le perpetuaría en el poder.
Lobo dijo estar «muy contento» por la enmienda constitucional aprobada el martes por el Congreso Nacional, de 128 miembros y controlado por el gobernante Partido Nacional (71), que quita las restricciones al plebiscito y el referéndum, vigentes desde 2004.
Entre otros cambios, por 103 votos a favor y 25 en contra, el Parlamento suprimió del artículo 5 de la Constitución la prohibición de convocar dichas consultas para decidir sobre los artículos pétreos, entre ellos el que bloquea la reelección presidencial.
También reformaron el artículo 213, que dejaba las iniciativas de ley exclusivamente a los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, y al Tribunal Supremo Electoral, para incluir a los ciudadanos en un mínimo de 3.000.
Una eventual decisión sobre reformar los artículos pétreos «no es nuestra, es la gente la que va a decidir», afirmó Lobo, y subrayó que «nadie puede estar en contra del que manda, que es el pueblo».
«Honduras ocupa estos cambios; a mí no me importa hoy lo que me digan, que se enojen conmigo», manifestó.
«Estoy muy contento porque siento que al pueblo le hemos quitado las cadenas que lo mantienen silenciado», apostilló.
El gobernante consideró que la apertura que permitirá la enmienda constitucional contribuirá a la reconciliación entre los hondureños tras la crisis generada por el derrocamiento de Zelaya.
Pidió a los hondureños entender este proceso, pues «en 2009 hubo una crisis; el pueblo hondureño en el 2009 fue a elecciones y votó por un candidato (él) que enarboló una bandera que es la paz y la reconciliación».
Pero «algunos quieren todavía seguir en la crisis, y no se dan cuenta que es otro Gobierno, que el pueblo lo eligió», recalcó Lobo.
Se mostró de acuerdo con introducir en la legislación hondureña mecanismos como el referéndum revocatorio del mandato presidencial, rechazado anoche en el debate de la reforma, pero consideró que «hay que ir por pasos».
La enmienda debe ser ratificada en la próxima legislatura, que se instalará este 25 de enero, y requiere una ley secundaria para su aplicación.
En la práctica, una eventual reelección presidencial sólo sería posible a partir de las elecciones de 2017 pues, según el texto aprobado, si se convocara una consulta para aprobarla, deberá celebrarse simultáneamente con los comicios generales y los próximos son en 2013.