Haitianos afectados tras el terremoto del doce de enero del año pasado rezan sobre los escombros de una iglesia en la capital, Puerto Príncipe. A un año de la tragedia, la efectividad de las centenares de organizaciones humanitarias que llegaron al devastado país es puesta en duda y muchos reprochan haberse cobijado con la desgracia de los millones de afectados. “Haití se ha convertido en un Estado ONG. Nadie conoce con exactitud el número de asociaciones que hay, ni lo que hacen, ni lo que gastan”, lamenta Karl Jea-Louis, responsable del Observatorio Ciudadano de las Acciones de los Poderes Públicos (OCAPH).    LA PRENSA/AFP/THONY BELIZAIRE

Plegaria por los ausentes

Haitianos afectados tras el terremoto del doce de enero del año pasado rezan sobre los escombros de una iglesia en la capital, Puerto Príncipe. A un año de la tragedia, la efectividad de las centenares de organizaciones humanitarias que llegaron al devastado país es puesta en duda y muchos reprochan haberse cobijado con la desgracia de los millones de afectados. “Haití se ha convertido en un Estado ONG. Nadie conoce con exactitud el número de asociaciones que hay, ni lo que hacen, ni lo que gastan”, lamenta Karl Jea-Louis, responsable del Observatorio Ciudadano de las Acciones de los Poderes Públicos (OCAPH).

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