ACAPULCO, AFP y EFE
Una ola de violencia dejó al menos 24 muertos en el balneario mexicano de Acapulco, donde 15 hombres fueron decapitados cerca de un centro comercial, en la primera masacre del año de un país sacudido por la creciente violencia provocada por el narcotráfico.
“Sobre la banqueta del centro comercial Plaza Senderos se encontraban los cuerpos decapitados de quince personas del sexo masculino, de entre 25 y 30 años de edad”, informó la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Guerrero en un parte policial.
Se trata de la peor decapitación colectiva ocurrida en México desde agosto de 2008, cuando 12 personas fueron decapitadas en el estado de Yucatán.
La decapitación de víctimas se ha convertido en un sello de terror de la llamada “Guerra de las drogas”, que en los últimos cuatro años se ha cobrado más de 30,200 muertos por las pugnas entre los cárteles, combatidos por unos 50,000 militares desplegados en diferentes zonas del país en el marco de una estrategia del presidente Felipe Calderón.
La policía halló los cadáveres al acudir al lugar tras recibir un aviso de incendio de un automóvil. Al llegar encontró cinco vehículos abandonados y los cadáveres decapitados tirados a su alrededor, acompañados de mensajes cuyo contenido no fue revelado por las autoridades.
Sin embargo, el diario Reforma aseguró —sin especificar la fuente— que los mensajes estaban firmados por Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, prófugo desde 2001 y por quien México y Estados Unidos ofrecen millonarias recompensas.

Según el diario, las misivas contenían advertencias del capo contra quienes intentan incursionar en su territorio, aunque esta versión no fue confirmada por las autoridades.
Simultáneamente, la policía reportó haber encontrado a otras dos personas asesinadas en otro lugar de Acapulco, uno de los destinos turísticos más populares en México.
Más tarde, los uniformados localizaron un taxi en el que se encontraban los cuerpos de otros seis hombres, dijo en otro parte policial la Secretaría de Seguridad Pública.
NO HAY DETENIDOS
“Hasta el momento no ha sido detenida ninguna persona”, dijo Fernando Monreal Leyva, director de la Policía Estatal Ministerial de Guerrero.
Vehículos militares y de diversas corporaciones patrullan el puerto de Acapulco, donde se registró al menos un enfrentamiento a balazos entre policías y delincuentes, añadió el funcionario.
Este puerto sobre el océano Pacífico se ha convertido en los últimos meses en escenario de numerosas masacres atribuidas a una disputa entre el cártel de La Familia y el grupo narcotraficante Los Zetas.
En septiembre pasado, 22 turistas mexicanos fueron secuestrados al llegar al puerto y sus cuerpos aparecieron semanas más tarde en fosas comunes, en un crimen que fue atribuido a Los Zetas, que los habrían confundido con miembros de La Familia.
Las autoridades mexicanas tienen identificados a siete cárteles operando en su territorio, pero, según especialistas, en el último año varias de estas organizaciones criminales se alinearon en dos grandes bloques que se disputan a sangre y fuego varias regiones del país.
La consultora privada estadounidense en temas de seguridad Stratford aseguró, en su más reciente informe sobre el narcotráfico en México, que La Familia se alió con “El Chapo” y con el cártel del Golfo, creando el grupo “La Nueva Federación” para proteger sus territorios del embate de Los Zetas, aliados con una nueva organización denominada cártel del Pacífico Sur.
Los Zetas, un grupo creado por antiguos militares de élite que desertaron en los años 1990 para trabajar con el Cartel del Golfo, se insubordinaron contra sus antiguos jefes el año pasado. Liderados por Heriberto Lazcano, se han apoderado de las rutas que utilizan el mar Caribe y el Golfo de México, extendiéndose desde la frontera con Estados Unidos hasta Guatemala y Honduras.
Ahora estarían buscando extenderse hacia las costas del Pacífico hacia donde, según la agencia antidrogas de Estados Unidos, llega más del 60 por ciento de la cocaína que es introducida en Norteamérica.
GOBIERNO CONDENA
El Gobierno mexicano, a través de su Ministerio del Interior, condenó ayer la matanza ocurrida en la ciudad turística de Acapulco.
En un comunicado, el Ministerio de Gobernación (Interior) dijo que condenaba “categóricamente los hechos de violencia acontecidos en la ciudad de Acapulco, Guerrero, atribuidos a la acción de los cárteles criminales”.
La fuente no mencionó el número de muertos, pero autoridades de Guerrero, donde se localiza Acapulco, informaron sobre al menos 24 hombres asesinados, 15 de ellos decapitados y abandonados frente a un centro comercial de Acapulco.
Además de esos 15 decapitados, el crimen organizado mató a otros nueve hombres en las última horas, dos de ellos policías que fueron atacados a tiros la noche del viernes.
El Ministerio del Interior dijo que el Gobierno federal apoyará a las autoridades de Guerrero “reforzando la operación de las fuerzas federales en coordinación con las propias corporaciones locales”.
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