El título de “Rey del Hit” ha tenido muchos dueños en el repaso de nuestra pelota. De Paco Soriano en la primera mitad del siglo anterior y de quien se decía era capaz de regalar dos strikes a los lanzadores antes de ponerse serio en el cajón de bateo, a Próspero González, que en una gran muestra de tenacidad derribó en el 2010 la marca de más imparables en los campeonatos nacionales de beisbol.
Bateadores como Julio Medina, Nemesio Porras, Henry Roa y Jimmy González serían excelentes candidatos para esta distinción, sin embargo es hora de reconocer a Rigo Mena como el auténtico “Rey del Hit” nicaragüense por su extensa y productiva carrera en el beisbol profesional.
El grandioso torpedero capitalino tenía el paquete completo para brillar en cualquier nivel de beisbol, al combinar una sólida defensa con un potente brazo, más la capacidad de batear sobre 300 puntos, con alguna cuota de poder.
- Rigo Mena tiene dos registros difíciles de igualar.
En 1975, con Saltillo, en México, no abanicó la brisa en 153 viajes al plato de forma consecutiva y en la campaña solamente se ponchó 10 veces en 471 turnos.
Durante su carrera en la liga de México registró promedio de un ponche cada 28 oportunidades al madero.
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Después de cuatro años en las Ligas Menores y todavía muy joven (22 años) emigró al beisbol mexicano, en donde tuvo sus mejores años, pero sin poder saltar a las Grandes Ligas.
Rigo debutó en las Ligas Menores de Estados Unidos, firmado por los Tigres de Detroit, en 1961 y un año después ya estaba disputando el liderato de bateo de la New York Penn League, con un promedio de .333, únicamente superado por Ted Uhlaender (.342) y Richard Bazinet (.338)
En tres temporadas completas en las Menores, fue líder de su liga en hits en 1962 con 154, tercero en 1961 con 147 y cuarto en 1963 con 163. Totalizó 481 imparables en 397 partidos en los Estados Unidos, con .297 de promedio de bateo.
En 1964, después de brillar en la Serie Interamericana de Nicaragua, eclipsando a los torpederos Bert Campaneris, Gil Garrido y José Pagán, camino al título de Jugador Más Valioso por encima de los boricuas Roberto Clemente y Orlando Cepeda, Rigo tuvo la oportunidad de jugar en Triple A con la organización de los Cardenales de San Luis, pero sin mucho éxito.
Después se quedó definitivamente en el beisbol mexicano, en el cual se convirtió en una estrella formando una formidable dupleta de bateadores con el mítico artillero azteca Héctor Espino. En 13 temporadas con Monterrey, Tampico y Saltillo, conectó 1,777 imparables, más un promedio vitalicio de .300, por lo que muchos no se explican por qué no está en el Salón de la Fama de la Liga Mexicana.
Además tuvo una intervención en la Liga Mexicana del Pacífico (la de invierno) con los Yaquis de Obregón en la temporal 1969-1970 y bateó para .271 en 61 encuentros.
En la vieja Liga Profesional de Nicaragua jugó de 1961 a 1967, incluyendo la Serie Interamericana de 1964, en la cual conquistó el campeonato de bateo con .480. En este nivel acumuló 370 incogibles en 320 encuentros.
Así que, sumando su actuación en los circuitos profesionales de Estados Unidos, México y Nicaragua, Mena conectó 2,697 hits, con un promedio de por vida de .296 en 2,365 juegos como pelotero profesional.
(Agradecemos la colaboración de datos estadísticos del historiador nicaragüense Tito Rondón y en México del señor Alfonso Araujo)

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