Juan Santiago Chávez sobrevive en extrema pobreza junto a su familia a orillas del río La Zopilotera. LA PRENSA/S.MARTÍNEZ

Angustia por falta de trabajo y alimentos

La extrema pobreza en que viven, por falta de una oportunidad de empleo, agobia la existencia de don Juan Santiago Chávez, de 73 años, quien habita una maltrecha vivienda con sus cinco hijos y compañera de vida.

CORRESPONSAL/CHINANDEGA

La extrema pobreza en que viven, por falta de una oportunidad de empleo, agobia la existencia de don Juan Santiago Chávez, de 73 años, quien habita una maltrecha vivienda con sus cinco hijos y compañera de vida.

Ayer, dos horas antes del mediodía, no hubo café, el fuego estaba apagado y una pequeña cacerola estaba vacía. Lo que sus hijos hallaron fue una decena de pequeños plátanos que les permitiría llevar algo al estómago.

Esta familia habita en terrenos ejidales, a unos cien metros al oeste del río Chichigalpa, un afluente con una débil corriente conocida como La Zopilotera, al final del barrio Concepción.

“Mire mi casita cómo la tengo con mis hijos, somos siete, tres varones, dos niñas y mi compañera Silvia Mercedes González que anda buscando la vida”, mencionó Chávez, que acomodaba sus botas de hule y se disponía con el machete a descascarillar los plátanos.

En los últimos seis meses la búsqueda de empleo ha sido infructuosa para este chichigalpino, al que ya nadie le ofrece un trabajo digno debido a su enfermedad, pues dice padecer “de la creatinina” (problemas en los riñones).

NO PIERDEN ESPERANZA

Pero a pesar de la pobreza, la insalubridad del entorno y la falta de condiciones en el hogar, la esperanza no se pierde.

Cristóbal González Chávez, adolescente hijo de don Juan Santiago, piensa seguir sus estudios de cuarto grado en el centro educativo Francisca González.

Raúl Antonio, de diez años, se le nota ágil con los juguetes que se ha encontrado y refirió que va para segundo grado. “Pedimos… lo que nos traigan” expresó humilde el muchachito de ojos vivaces, el más inquieto.

Silvia Mercedes González, de 40 años, es la compañera de vida de don Juan Santiago, quien se la rebusca en las estrechas calles del mercado y entre sus amistades.

El alcalde sandinista Víctor Sevilla, prometió visitarlos y mientras tanto envió un bono que les servirá para conseguir algún alimento.

Departamentales

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COMENTARIOS

  1. Esperanza
    Hace 16 años

    Muy triste la vida del pobre Nicaraguense. El Nicaraguense no es haragan y se re-busca la vida pero si le dan los instrumentos para seguir adelante es mas lo agradece.

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