BEEBE, Arkansas / AGENCIAS.- Las autoridades municipales de la pequeña ciudad de Beebe, en el estado de Arkansas, investigaban qué pudo haber causado la muerte de más de mil pájaros negros que cayeron sobre los techos y calles de esa localidad la noche del 31 de diciembre.
La Comisión de Caza y Pesca de Arkansas informó que empezó a recibir llamadas telefónicas sobre lo que le ocurría a los pájaros poco antes de la medianoche del viernes al sábado.
La mayoría de los pájaros caídos, a los que se identifica como turpiales sargento de ala roja (Agelaius phoeniceus), se encuentra en un área de alrededor de un kilómetro y medio.
Robby King, de la Agencia de Vida Silvestre y quien ha recogido por lo menos 65 aves muertas, indicó que fueron enviadas a la Comisión de Ganado y Aves de Arkansas y el laboratorio del Centro Nacional de Salud de la Vida Silvestre, en Madison, Wisconsin.
Las autoridades han inspeccionado el área y determinaron que no cayeron aves muertas fuera de los límites de la ciudad, ubicada unos 50 kilómetros al nordeste de Little Rock.
RAYO O GRANIZO
La ornitóloga Karen Rowe dijo al diario The Arkansas Democrat Gazette que la bandada de aves podría haber sido alcanzada por un rayo o por granizo a gran altura, debido a que éstas presentaban traumas físicos.
La comisión dijo que las aves podrían haber muerto de tensión asustadas por los fuegos artificiales de las personas que celebraban la llegada del año nuevo.
Fenómenos similares se han registrado en otras partes, agregó Rowe, quien aseguró que los exámenes “por lo general no son concluyentes” y dijo que dudaba de que las aves hayan sido envenenadas.
El fenómeno se asemejaba a la película hispanoargentina “Pájaros muertos” o sacada de una pesadilla del maestro del suspenso Alfred Hitchcock.
Los servicios habían recolectado ayer más de un millar de pájaros de las calles, techos y áreas verdes de Beebe, explicó la Comisión de Caza y Pesca en su página de la red social Facebook.
El periódico Arkansas Times, coincidió en que los pájaros podrían haber sido afectados por una lluvia de granizo de los últimos días o por los fuegos artificiales de las celebraciones de Año Nuevo que pudieron sorprenderlos en pleno vuelo.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A