LA PAZ / AFP.- El presidente boliviano Evo Morales derogó en los últimos minutos de 2010 un decreto de incremento de los combustibles hasta un 83%, que estuvo vigente sólo cinco días y provocó violentas protestas, en una decisión que los analistas consideran como su primera gran derrota política en cinco años de poder.
Cerca de la medianoche del viernes, noche de Año Nuevo, Morales anunció que anulaba la norma que su gobierno había aprobado el domingo que buscaba eliminar una subvención a los carburantes que desde hace 12 años se mantenía en Bolivia, tras las violentas protestas que dejaron 15 heridos y numerosos detenidos en La Paz y en la vecina ciudad de El Alto, bastión político del presidente.
- El presidente de Bolivia, Evo Morales, negó ayer que el alza de carburantes que decretó el pasado domingo y que tuvo que anular el viernes por la presión social fuera un error, sólo que se presentó en un momento inoportuno.
El pueblo me dio razón, me escuchó, pero también me enseñó que todavía los sectores pobres no podían resistir esa medida, sostuvo.
El mandatario indigenista atribuyó a confusiones y falta de información el rechazo al decreto de nivelación del precio de los carburantes, ya que era una medida que podría paliar la sangría en la economía del país por el contrabando.
Nadie me ha enfrentado con argumentos para rechazar este decreto. Tenemos razón, subrayó Morales. Sin embargo, afirmó que era una medida dura que el pueblo no podía resistir, aunque en el futuro vaya a beneficiar al pueblo boliviano.
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“Hemos decidido, en esta conducta de mandar obedeciendo al pueblo, abrogar el decreto supremo 748 (que eleva los precios de la gasolina y el diésel) y los demás decretos supremos que acompañan la medida”, señaló Morales, acompañado por sus ministros.
Acotó que “todas las medidas quedan sin efecto, no hay justificación ahora para subir los pasajes, ni aumentar el precio de los alimentos ni de la especulación”, luego de que el ‘gasolinazo’ provocara una escalada inflacionaria.
La decisión revoca también un aumento del 20% al salario mínimo nacional, que alcanzaba a algunos sectores y servía de parámetro para que el sector privado negociara con sus empleados un ajuste de salarios.
El anuncio tomó desprevenidos a muchos bolivianos prácticamente en medio de la fiesta de Fin de Año y a los diarios locales que hoy, salvo alguna excepción, no reflejan ese mensaje.
DECISIÓN INTELIGENTE
El analista político Carlos Cordero comentó que la decisión de Morales fue “valiente, ya que dio un paso atrás” e “inteligente”, porque el país se encontraba en el “umbral de una espiral violenta que podría terminar en su renuncia”.
Con la anulación del decreto, Morales buscó la pacificación del país cuando sufría un duro golpe político, sobre todo en su imagen, con varios sectores sindicales y sociales en su contra, apuntó.
Para concentrarse en la resolución del conflicto, que amenazaba con agravarse el lunes, Morales incluso no viajó a Brasil a la investidura presidencial de Dilma Rouseff, como pretendía hacerlo ayer.
Las protestas más fuertes se produjeron el jueves en las ciudades de La Paz, su vecina El Alto y Cochabamba que se saldaron con 15 heridos y 21 detenidos y la amenaza de aumentar las presiones durante los próximos días.
PRIMERA DERROTA POLÍTICA
El episodio del “gasolinazo” es visto por analistas locales como la primera derrota política de Morales, un indígena de tendencia izquierdista, pues las manifestaciones han sido empujadas por sus más leales votantes, como los vecinos de la ciudad andina de El Alto, de unos 800,000 habitantes.
“Ésta es la primera derrota política seria del Gobierno, porque la movilización más seria se dio en el bastión político del presidente Morales que es El Alto”, explicó Cordero.
“Es la primera derrota política del Gobierno, además una derrota contundente, que demuestra, además, que el Gobierno no es invulnerable, que las malas actuaciones en política económica tienen su precio y ése es el precio que está empezando a pagar Evo Morales”, afirmó a la AFP Susana Seleme, analista y opositora del presidente.
Dirigentes de la Central Obrera Regional de la ciudad de El Alto, considerada oficialista pero que también llamó a protestas, señalaron ayer a los medios que los trabajadores ya no marcharán el lunes hacia la vecina La Paz, como pretendían. Otros dirigentes críticos a Evo Morales celebraron la anulación del “gasolinazo”. Asimismo, sindicalistas fabriles destacaron que Morales “haya seguido el compromiso de gobernar siguiendo al pueblo” y escuchado el reclamo de derogar el decreto.
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