Por María Haydeé Brenes
Bajar de peso, ahorrar, estar más tiempo con la familia, iniciar o mejorar mi relación con Dios, comprarme un carro, adoptar un perro, tener un jardín, estudiar, visitar a los amigos son algunos de los propósitos que escuchamos de cara a un nuevo año. Sin embargo, destaca la sicóloga Ledia Gutiérrez, muchos de los mismos quedan postergados o simplemente no hacemos el impulso para iniciarlos.
“Cuando concluye un año e inicia otro es el período idóneo para evaluarnos y replantearnos nuestras metas, revisar qué hicimos durante este año que concluye; si habíamos establecido metas, cuáles fueron obtenidas y en cuáles tendremos que continuar trabajando. Lo importante es evaluarnos y enfrentar el reto de replantearnos hasta aquello que consideramos impensable o imposible”, aseguró la licenciada Gutiérrez.
Después de hacer una evaluación sobre los logros, dificultades y necesidades, ordene sus metas de acuerdo con sus prioridades y de ser posible anótelas, recomienda Gutiérrez, y establezca qué desea superar durante el año.
Muchas veces no nos detenemos a pensar en qué hizo que nuestros propósitos no pasaran de un mes desde que los asumimos.
“Decimos quiero bajar de peso, pero no hacemos ejercicio; queremos aprender algo nuevo, pero no nos inscribimos; entonces es primordial que nos demos cuenta de cómo están nuestra autoestima, autodominio y proactividad. Quizás debamos trabajar en ellas antes de asumir otros propósitos para lograr darles cumplimiento”, recomendó Gutiérrez.
Otra recomendación de la sicóloga es que tratemos en la medida de lo posible de interiorizar nuestros propósitos y metas; si bien es bueno lo que reflejamos, debemos trabajar internamente en mejorar las emociones, decirnos cómo queremos sentirnos, qué estado de ánimo se quiere tener y por supuesto valorarse más.
“Lo más negativo que puede haber es no plantearse metas, debemos tener siempre metas e intentar cumplirlas, establecernos períodos de un día, una semana, un mes, tres meses y evaluarnos a medio año para ver cómo estábamos y qué hemos logrado; es normal que haya momentos de frustración, pero ante una frustración debemos replantearnos el propósito, no dejarlo a un lado”, afirmó Gutiérrez.

Los propósitos de año nuevo no son como el abecedario, añadió la sicóloga, no tienen un orden, sino que parten de las necesidades de cada uno y van de la mano. Por ejemplo, mejorar mi salud es un propósito personal que redundará sin duda en otros propósitos como mi familia, mi trabajo.
Para el Sacerdote Bosco de Jesús Rodríguez, superior y párroco del Santísimo Redentor, debemos partir de la definición de “propósito”, que significa deseo o voluntad de hacer algo.
Las personas sienten deseos y voluntad de hacer cosas buenas para el año entrante, y así enderezar lo actuado en el año anterior. Pero, afirma el sacerdote, esos buenos propósitos quedan en papel mojado. No basta hacer buenos propósitos, sobre todo cuando se sabe dónde están las debilidades o fragilidades humanas.

No debemos buscar la felicidad en personas, lugares y cosas donde no está. Los cuatro ídolos de este mundo: fama, poder, sexo y dinero, están destruyendo a la humanidad, afirmó el padre Bosco, hay famosos, poderosos, con sexualidad desenfrenada y con mucho dinero que no son felices.
“El hombre y la mujer de hoy también buscan incansablemente la belleza, a toda costa, pero no han descubierto que la Belleza es y está en el Bello, que es Jesucristo; la Belleza es Jesucristo. Por eso San Agustín, que pecó fuertemente, encontró la felicidad y descanso en Jesucristo, la Belleza”, aseguró el padre Rodríguez.
Una de las formas de acercarnos a Dios es a través de la oración. La oración es comunicación con Dios, es conversar con Dios, es sentir que Él me escucha y no dudarlo.
No debemos dudar nunca del amor de Dios, señaló el sacerdote. ¿Por qué mucha gente no se siente feliz y piensa que Dios no les ama? Porque no se han enterado cuánto les ama Dios. ¿Dónde está la prueba del amor de Dios? En Jesús Crucificado. Ver a Jesús que padeció, murió y resucitó por amor a la humanidad.
“Santa Teresa decía que orar es ‘estar con quien sabemos nos ama’. Si se es católico, busque su parroquia, al sacerdote que es guía y pastor, pregúntele sobre los planes pastorales que contemplan cómo enseñar a orar, eso es un primer paso si queremos establecer una relación con Dios”, comentó el padre Rodríguez.
Otro consejo del sacerdote es nunca “prometerle” a Dios cosas que al final no podremos cumplir.

“Somos dados a prometer y nos frustramos y huímos de ese encuentro con Dios por lo que consideramos nuestra falla. Debemos aprender a dejarnos caer en el abismo de la Misericordia de Dios, ser humildes y decirle a Dios que nos ayude y recordar que él nos esta buscando siempre”, recomendó el sacerdote.
La recomendación fundamental del economista Sergio Santamaría, director del Centro de Investigación y Asesoría Socio-Económica (Cinase), para todos los nicaragüenses es reducir sus gastos y ahorrar para proyectos a corto, mediano y largo plazo.
“Independiente de la situación económica que exista, es asombroso cómo en zonas rurales nos encontramos con casas deterioradas y grandes televisores y señal de cable, entonces hay que racionalizar los gastos y establecer prioridades para ahorrar”, afirmó el economista.
La racionalización de los gastos va desde cosas que no nos parecen importantes pero suman, señaló el economista; por ejemplo, si usted recarga 20 córdobas de teléfono al día, reduzca a 10 córdobas su consumo y ahorre los otros 10 o tome un plan de 300 córdobas.
“Lo importante es que usted ahorre para que si desea emprender un negocio o comprar un bien no se endeude, sino que sólo arriesgue lo suyo”, señaló Santamaría.
El economista destacó que es importante evaluar las posibilidades de crecimiento en el entorno.
“Muchas personas dejan sus lugares de origen buscando nuevas oportunidades en Managua y la tendencia de la inversión es salir de la capital para reducir costos, debemos pensar nosotros también como empresarios y si somos foráneos y aquí no estamos logrando nuestros propósitos, ver qué sitios son propicios y emprender hacia ellos”, concluyó el economista.
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