Ramón Villarreal Bello/ CORRESPONSAL / RIVAS
A tan solo 17 kilómetros del puerto de Moyogalpa y cinco kilómetros del puerto “Las Brisas” en San José del Sur de Altagracia, se encuentra una comunidad llamada Los Ramos. Este sitio es una de las zonas con mayor atractivo natural para quienes visitan la Isla de Ometepe. Goza de una impresionante vista del volcán Concepción, una extensa playa y con una vista única del volcán Maderas.
Sin embargo, a pesar de la belleza que ofrece, a esta comunidad le aquejan dos grandes problemas: los pésimos caminos para acceder al sitio y la falta de agua potable.
Quienes transitan por la zona saben que el acceso hacia la comunidad es muy malo y que fue hasta el año 2010 que la comuna de Altagracia reconoció a este sector -de más de tres kilómetros de extensión y de 571 pobladores- como “comunidad”.
Según Lileth Alemán Condega, presidenta de la Asociación de Jóvenes por la Cultura Ancestral Esmeralda Arce (Asocaner), los pobladores de Los Ramos han tenido que comprar terrenos que sirven de maltrechos callejones en los que con grandes dificultades pasan ciertos tipos de vehículo en época de verano. La comuna de Altagracia nunca ha dado mantenimiento a dichas calles.
Desde hace 70 años, comentó Alemán, los habitantes de esta comunidad hacían fiestas de máscaras para recaudar fondos y así pagar para que los terrenos que ahora sirven de calles se hicieran públicos.
“Nosotros hemos continuado con esta tradición y estamos organizados en Asocaner y desde ahí recaudamos fondos. En el 2007 compramos en cinco mil córdobas el terreno para la última calle que nos permitió un mejor acceso hacia otras comunidades. Se compró 500 metros de Los Ramos a Sinacapa para poder sacar nuestra producción”, aseguró.
¿Y EL AGUA?
Otra de las grandes dificultades que enfrenta esta comunidad es la falta de agua potable.
Doña Marcelina Aguirre Bonilla, de 70 años, dijo que no es solo no tener el vital líquido en casa, sino que por lo difícil del terreno cuesta construir pozos artesanales. “Es por eso que todos tenemos que ir a lavar la ropa a la playa, y desde ahí acarreamos el agua que ocupamos en nuestras casas”, manifestó.
El acarreo de agua en este sitio es toda una odisea. Además de los largos trechos que deben caminar, son niños y bestias, en su mayoría, los encargados de realizar dicha labor.
Los esfuerzos por llevar agua potable a Los Ramos es una esperanza que se ha desvanecido en varias ocasiones. Sin embargo el grupo de más de 60 miembros de Asocaner no se da por vencido y continúa en la lucha no solo para tener el servicio del vital líquido en los hogares de este lugar, sino para tener además caminos transitables.
Para lograrlo, este grupo realiza un sinnúmero de actividades como obras de teatro y bailes para recaudar fondos.
Según la Presidenta de Asocaner, Lileth Alemán Condega, quien ha brindado más apoyo a dicha asociación fue Esmeralda Arce Arias (q.e.p.d), quien llegó por sus propios medios hasta Los Ramos. Esta señora, dijo, enamorada de la belleza de la comunidad rural y viendo las necesidades de su población decidió apoyarlos.
“Con Esmeralda Arce tuvimos la esperanza que el proyecto de agua potable estaba cerca, pero se nos esfumó, y hemos estado en varias ocasiones con posibilidades de que este sueño se nos haga realidad, pero nos falta recursos económicos todavía, porque hay pozos de donde sacar el agua, el problema es bombearla y comprar los transformadores eléctricos que son muy caros”, manifestó.
TEATRO Y DANZA PARA LOS RAMOS
Los 64 miembros de Asocaner tienen su objetivo claro: llevar mejoras a Los Ramos mediante el arte. El teatro y la danza son los principales instrumentos de estos muchachos que recaudan fondos para así hacer efectivo el proyecto de agua potable en esta comunidad. Además, buscan la forma de recaudar dinero para realizar proyectos de calles transitables para que así pueda haber mayor acceso.
Con el apoyo inicial brindado por Esmeralda Arce (q.e.p.d) hace casi cinco años, han logrado recopilar 14 historias teatrales de la Isla de Ometepe. Entre ellas destacan leyendas del personaje mítico del Charco Verde, “Chico Largo”, el cual es presentado en las escenas teatrales de Los Ramos como el defensor del medio ambiente y el protector de los animales del Charco Verde y de la Isla de Ometepe.
También, estos jóvenes han rescatado los diferentes bailes típicos de Ometepe, tales como el Baile del Zompopo. Para realizar estas diferentes manifestaciones de arte practican en la Casa de Cultura de Los Ramos, construida con el esfuerzo de los pobladores organizados por Asocaner.
Los jóvenes de Los Ramos carecen de medios de transporte para hacer sus presentaciones, por lo que el contratante deberá garantizar su movilización de ida y vuelta a la comunidad. El costo de una velada cultural aseguran cuesta 50 dólares dentro del territorio isleño y 100 dólares fuera la isla. Este precio no incluye transporte, alimentación ni hospedaje.
Actualmente los miembros de Asocaner esperan que la Fundación Centro Empresarial Pellas y el gobierno de Holanda los apoye desde el proyecto turístico Triángulo del Sur, con la compra de trajes y equipos para sus obras de teatro y danza. Además tienen esperanzas de que colaboren con el mejoramiento de caminos, ya que al menos 15 familias de la zona brindan los servicios de turismo rural comunitario con alquileres de cuarto a turistas extranjeros.

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