Luis Vega Miranda

José Madriz y la caída de la república liberal

Cuando el liberal doctor José Madriz (1867-1911) asumió la presidencia de la República de Nicaragua, el 21 de diciembre de 1909, para concluir el periodo de Zelaya, tenía sellado su destino de gobernante de apenas ocho meses. Aunque contaba con un ejército nacional mejor entrenado que el de la Revolución de la Costa, descalabrado en casi todos los frentes contra el ejército gubernamental, aquel tenía el apoyo del gobierno norteamericano y del dictador guatemalteco Manuel Estrada Cabrera.

El dieciséis de diciembre de 1909 renunció a la presidencia de la República José Santos Zelaya (1853-1919), iniciador de la revolución liberal de 1893 y de instaurar una especie de despotismo ilustrado progresista, que terminó cuando hizo su aparición en la presidencia norteamericana de (William Howard) Taft, el temible secretario de Estado Philander Knox, autor de la infame Nota Knox, condenada por Hispanoamérica, que expulsó de su país al estadista nicaragüense. Por entonces el gobierno estadounidense y el de Guatemala habían suscitado y financiado una revolución conservadora en la Costa Atlántica, utilizando al Intendente el general liberal Juan José Estrada (1872- 1947), por medio de otra figura hábil y controvertida: don Adolfo Díaz (1875-1964), empleado de una compañía de inversores norteamericanos, la Luz & Los Ángeles Mining Co.

Desde que el Dr. Madriz llegó a la presidencia comenzó una compaña de pacificación del país, decretó una amnistía de presos políticos, permitió el regreso de los deportados, llamó a la dirigencia del partido conservador de Granada para iniciar negociaciones de reconciliación con los beligerantes radicados en Bluefields, dirigió comunicación al presidente norteamericano para que reconociese su gobierno y dar pasos para elegir el presidente que le sucediera, y al cabecilla de la revolución de la Costa, general Estrada, para que nombrando una comisión mixta arreglaran el conflicto.

Pero todo el esfuerzo político y diplomático que incluía la importante mediación de México fue en vano. El canciller Knox no descansaría hasta ver finalizada su obra, que era sacar del mapa político al partido Liberal, hostil a sus intereses, e instalar un partido que siguiera sus reglas, y éste era el partido Conservador, que tenía razones justificadas para derrocar a Zelaya, entonces liderado por los generales Emiliano Chamorro y Luis Mena, el civil Adolfo Díaz y los intelectuales doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya y doctor Carlos Cuadra Pasos. A Estrada sólo le era afín un hombre intrigante y ambicioso, José María Moncada.

Con el pretexto de reparación por el fusilamiento de los soldados de fortuna, Cannon y Groce, Knox había armado su tablero. Sin su respaldo la revolución de la Costa no habría durado mucho tiempo en caer bajo las fuerzas de Madriz; la toma de éstas del puerto El Bluff hizo que desembarcaran soldados marines en Bluefields y declararla zona neutral. Un bloqueo que impedía ingresos aduaneros y armas para Madriz y atacar el foco de la insurrección, que desmoralizaría a sus generales y tropas, pues venciendo en la guerra militar se perdía la diplomática. Taft no respondió sus mensajes ni recibía a sus mensajeros. Estrada no lo reconocía como presidente sino como usurpador. Madriz, que no era hombre de guerra y bajo presión interna y externa, renunció a la presidencia el 20 de agosto de 1910 y murió al año siguiente en México, tenía 44 años; repatriado sus restos por el presidente René Schick descansan en su ciudad natal, León.

De un talento extraordinario como jurista en todo el sentido, José Madriz fue un liberal doctrinario, diputado, ministro, embajador, delegado con el general Rigoberto Cabezas para la reincorporación de la Mosquitia, juez de la Corte Centroamericana de Justicia, con sede en Costa Rica, de donde fue convocado para ejercer la presidencia.

Con Madriz finaliza la república liberal y comienza la Restauración Conservadora, que pagaría caro su triunfo víctima de la Diplomacia del Dólar y los banqueros neoyorquinos, hasta que el general José María Moncada (1870-1945) y el partido liberal, en 1928, regresan al gobierno. Acontecimientos que se recuerdan a cien años de sucedidos y cuyos rasgos aun persisten en la mente de algunos, obsesionados por el poder.

El autor es abogado y presbítero anglicano.

COMENTARIOS

  1. rrv
    Hace 16 años

    Podria explicar esta fechas : a)Estrada (1872- 1947) 75 año b)Adolfo Díaz (1875-1964) 89 año A que se refieren estas fechas son las edades de estos señores o los periodos de mandato o son errores de imprenta o que? Gracias

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