NUEVA YORK/EFE
La plaza de Times Square, de Nueva York, milagrosamente limpia ya de la nieve que cubre la ciudad con un manto blanco, ultimaba los preparativos para recibir hoy a más de un millón de personas que presenciarán el descenso de la bola que marca el tránsito al nuevo año desde 1907.
Los organizadores de la fiesta en este turístico enclave de la Gran Manzana esperan una mayor concurrencia este año, ya que se prevé que la temperatura se mantenga por encima de los cero grados centígrados, tras un diciembre gélido en el que se ha registrado una de las peores nevadas de la historia de la ciudad.
“Como se espera buen tiempo, la multitud puede que llegue hasta Central Park, lo que supondrá más de un millón de personas con ganas de festejar”, dijo a Efe el presidente de la agrupación Times Square Alliance, Tim Tompkins, la entidad encargada de las festividades.
Los operarios han trabajado contra reloj en los últimos cuatro días para montar los escenarios desde donde las grandes cadenas de televisión retransmitirán en directo la velada, que cada año tiene una audiencia mundial de unos mil millones de telespectadores.
Para ello, las cuadrillas municipales se han afanado para hacer desaparecer de Times Square hasta el último rastro del medio metro de nieve que dejó el temporal.
Mientras en algunos barrios de Nueva York aún hay calles con vehículos atrapados en un manto blanco, Tompkins explicó que el Ayuntamiento empleó unas grandes máquinas para derretir las montañas de nieve acumuladas en las aceras de Times Square.
“No hay peligro de que la gente que salga de fiesta se quede sin espacio para celebrar el Año Nuevo”, explicó el responsable de la organización, quien también se declaró “sorprendido” por la cantidad de turistas que se ven estos días por las calles de Nueva York.
El miércoles muchos neoyorquinos y turistas pudieron participar en un ensayo del lanzamiento de los 900 kilogramos de confeti que inundarán la plaza una vez el reloj marque la medianoche del viernes 31, y en los que más de 25,000 personas han escrito deseos y promesas para el nuevo año.
A causa de la aglomeración y las estrictas medidas de seguridad, las autoridades recomiendan acudir a la plaza en torno a las cuatro de la tarde si se quiere asegurar un hueco desde el que se vea la caída de la bola.
La esfera, uno de los objetos más observados ese día en todo el mundo, pesa más de cinco toneladas y está recubierta por 2,668 triángulos de cristal iluminado por 32,256 lámparas.
Además, a partir de las siete se lanzarán periódicamente confetis, globos, pelotas hinchables, dulces y todo tipo de material publicitario de las empresas que quieren aprovechar la gran proyección internacional de la que goza esta cita neoyorquina.
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