EJEMPLOS
¿Quiénes inspiran a los nuevos revolucionarios? Si es que se le puede llamar así al orteguismo. Si vamos a evaluarlos por sus hechos y no por sus palabras, veremos con sorpresa que ni Sandino, ni Bolívar, ni siquiera Marx, Lenin o Trotsky están presentes en la actuación de estos “socialistas del siglo XXI”. Y, por el contrario, es más fácil explicar su comportamiento desde personajes como Nicolás Maquiavelo, Joseph Goebbels, Kim il sung, Benito Mussolini y los propios Somoza. ¿Cómo sucedió esta metamorfosis?
MAQUIAVELO
¿Qué libros leerá Daniel Ortega? No le veo mucha cara de lector, pero tengo la ligera impresión de que si algo ha leído con dedicación es El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo. Dice Maquiavelo que “si bien el principado se consigue con ciertas dificultades, se conserva con facilidad” y que “cuando se conquista por segunda vez un país que se había rebelado anteriormente es más difícil volverlo a perder”. Para preservar el poder, Maquiavelo recomienda “fuerza” y “engaño”, porque “el príncipe no debe preocuparse de incurrir en la infamia de aquellos vicios sin los cuales difícilmente podría salvar el estado” y también “debe emplear la fuerza, porque cuando ya no le crean se le puede hacer creer por la fuerza”. Y al final, tener presente que “el vulgo se deja seducir siempre por la apariencia y el éxito”.
GOEBBELS
En cambio Joseph Goebbels, el feroz ministro de propaganda de Hitler, parece ser la fuente inspiracional de la Primera Dama, en su esfuerzo por instalar como verdad absoluta su concepto del mundo. Goebbels recomienda “individualizar al adversario en un único enemigo” y “acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos”. Por eso vemos que el enemigo local es Eduardo Montealegre (fíjense, no es Alemán) y el internacional, el omnipresente “imperialismo norteamericano” al cual se le puede echar cualquier culpa. Por otro lado, vemos a ministros mudos, cero entrevistas y largas y aburridas peroratas en sus propios medios de comunicación. También aconseja el nazi que “si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan” porque, ya se sabe, “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.
KIM IL SUNG
El dictador norcoreano Kim il sung pasará a la historia, entre otras cosas, por haber llevado el culto a la personalidad a niveles exageradamente ridículos. Culto a la personalidad existe desde los primeros tiempos del hombre, pero es el soviético Nikita Jruschov quien lo vuelve una doctrina que se resume en religiosa devoción al líder, persecución de los críticos de la persona admirada, presencia exagerada de imágenes, fotografías y eslogans del líder y relaciones a veces absurdas entre el líder y cualquier evento positivo que pase en esa sociedad. Es un dios.
MUSSOLINI
Cuando se leen los discursos del dictador italiano Benito Mussolini, a uno le queda la sensación de estar oyendo a personas muy conocidas por acá. “Italia —decía— tendrá la paz y se la daremos con amor si es posible o con la fuerza si es necesario”. Aseguraba Mussolini que “el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo” y como al final el Estado era él, en consecuencia, él era el pueblo. Para asegurarse de que se cumpliera la voluntad del “pueblo”, que emanaba de él, creó la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional, un cuerpo paramilitar que luego fue conocido como “Camisas Negras”. Originalmente estaba compuesto por militantes fascistas dispuestos a usar cualquier tipo de violencia para imponer sus ideas, pero pronto fue copado por delincuentes comunes que encontraron en esta organización criminal luz verde para cometer todo tipo de fechorías. ¿Dónde he visto algo parecido?
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A