Nicaragua continúa dragando el río San Juan, explicando que es territorio nica y se beneficiará a la naturaleza. LA PRENSA/B. PICADO

Ramsar calla ante quejas ticas

La Convención Ramsar, que rige los humedales de importancia internacional, guarda silencio sobre la denuncia de Costa Rica en contra de Nicaragua, por supuestamente afectar un “sitio Ramsar” en “territorio costarricense”.

La Convención Ramsar, que rige los humedales de importancia internacional, guarda silencio sobre la denuncia de Costa Rica en contra de Nicaragua, por supuestamente afectar un “sitio Ramsar” en “territorio costarricense”.

Hace casi un mes, el Gobierno de Nicaragua invitó a los representantes de Ramsar a visitar el país, para demostrar que Costa Rica estaba mintiendo. Hasta ahora, no hay una respuesta de parte de este organismo, confirmó este miércoles la ministra del Ambiente, Juana Argeñal.

La ministra dijo que Nicaragua no sólo se había limitado a enviar la invitación, sino que remitió toda la información sobre el dragado del río San Juan en territorio nicaragüense, para demostrar que ni siquiera hay daños permanentes en ninguno de los tres sitios Ramsar del país ubicados en el departamento de Río San Juan.

En noviembre pasado Costa Rica, en su desesperación por detener el dragado en la desembocadura del río San Juan, denunció a Nicaragua por afectar humedales en territorio costarricense.

Casi de inmediato, una delegación de la Convención Ramsar visitó Costa Rica. El Gobierno de ese país no demostró en el terreno las supuestas afectaciones, sino que lo hicieron únicamente en mapas desde San José, capital costarricense, según información oficial.

En respuesta, Nicaragua envió una invitación a la Convención Ramsar, para exponer su punto de vista, pero hasta ahora no hay respuesta, según Argeñal, a pesar de que el Gobierno nicaragüense sí llevaría a los delegados hasta la zona del dragado.

La ministra recordó que el Gobierno nicaragüense decidió dragar la desembocadura del río San Juan el año pasado, luego de que la Corte Internacional de Justicia confirmara que su cauce le pertenece totalmente a Nicaragua.

Dicho cauce, según documentos históricos que definen la frontera con Costa Rica, incluye la desembocadura en toda su extensión, tal y como estaba en 1858, cuando se firmó el tratado Jerez-Cañas.

Las autoridades costarricenses ya han expresado su temor a que Nicaragua devuelva la zona a su estado natural, antes de que los diferentes gobiernos de Costa Rica cambiaran artificialmente la zona, para beneficiar productos derivados del monocultivo.

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