El ex embajador de Nicaragua en Costa Rica, Mauricio Díaz, calificó como positivo y fructífero el llamado que hizo el Papa Benedicto XVI a los gobiernos de Daniel Ortega y Laura Chinchilla, para que dialoguen y resuelvan un conflicto limítrofe provocado por el dragado en el río San Juan.
Hasta ayer no había ninguna reacción oficial al llamado del Papa Benedicto XVI.
Díaz consideró que el discurso del Pontífice refleja que el mundo, en particular la Iglesia católica, está preocupado por el conflicto bilateral.
“Significa que están preocupados en el mundo y particularmente una de las voces más autorizadas por su investidura moral, como es el Papa, por una solución pacífica y negociada entre ambos países”, afirmó Díaz.
El problema, señaló Díaz, es que
el conflicto limítrofe ya se encuentra en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), lo que provocará un gasto millonario, en caso de no lograrse una solución bilateral.
En ese contexto, consideró que “probablemente la apelación papal sí tenga sentido, tenga su importancia, porque es una manera de decirle a los Estados ‘regresen a la vía civilizada que es la conversación, el diálogo bilateral’, antes de irse a instancias internacionales”.
Nicaragua y Costa Rica están convocados por la CIJ para el 11 y 13 de enero, para que expongan sus alegatos.
Costa Rica acusó a Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos y la CIJ de una supuesta violación a su soberanía territorial, por mantener soldados en una zona que el gobierno de Chinchilla considera territorio costarricense, pero que Managua ha dicho es nicaragüense.
“Ojalá que los mandatarios tomen en cuenta esa voz tan autorizada en el mundo que nos está instando a que tenemos que buscar una solución negociada y no (una) solución que aliente la violencia y la confrontación”, expresó Díaz.
Díaz recordó que el presidente Ortega firmó en 1987 el procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica (Esquipulas II), donde se establece dejar “atrás la fuerza bruta” para solucionar conflictos.
A criterio de Díaz, Ortega no ha cumplido por completo con ese compromiso, aunque reconoció que por primera vez este Gobierno lidera la lucha y defensa de territorios que le pertenecen a Nicaragua.
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