¿Qué nos depara el 2011 a todos nosotros?… Ésa es la interrogante
La frase que encabeza la columna de hoy suele ser utilizada para indicarnos algo próximo… Pregunta: ¿Qué es lo próximo que resulta relevante, además de los días festivos y que no concluyen, ya que nos queda el día de los inocentes? Ojo, ¡cuidado con las bromas! No manejo las estadísticas de personas fallecidas casualmente ese día, pero en ocasiones algunas bromas suelen ser exageradas o pesadas.
Ahora bien, después llega el 31 de diciembre, donde complementemos lo que nos quedó por hacer el pasado 24, así como seguir ingiriendo productos orgánicos, como el alcohol, que de excederse en el uso de éste, posiblemente termine la noche sin acordarse dónde la terminó. Pero tranquilo que siempre habrá quien nos recuerde lo que pasó anoche, entre esos recuerdos, la pena que hicimos pasar a nuestros familiares y amigos. No podemos olvidar las grasas que consumimos (¡puro cerdo, nacatamal!), en cuanto a carbohidratos qué decir de la sopa borracha, pío quinto.
Finalmente me queda la familia de las proteínas: de más gallina o pavo relleno, pierna de cerdo. ¿Conclusión? El colesterol bueno en una lucha frontal contra el colesterol malo, una balanza o pesa, cuyo fiel o aguja golpea insistentemente el extremo de la escala, donde usted para colmo se resiste a comprender por qué aumento tanto, en tan pocos días.
Si saca cuenta a partir de mañana martes, nos quedan 96 horas para arribar al nuevo año, un año más de edad (me decía un amigo el otro día, que su esposa a partir de este momento, cuando le preguntaran a qué edad arribaba el día de su cumpleaños, respondería, los años de casada). Y, ¿qué nos depara el 2011, que está al doblar de la esquina? En lo laboral, para los que trabajamos en la docencia, a los nuevos estudiantes que entran en la secundaria o universidad, los que habrá que orientar el rigor del nuevo subsistema de estudio, donde implica para los y las jóvenes, asumir con mayor madurez, mayor responsabilidad, un papel mucho más activo, en la escuela o instituto, en la Alma Mater, donde se rompe gradualmente el cordón umbilical que lo ata a la familia, sin que necesariamente la familia deje de perderle la pista, de su conducta, de sus estudios, de las nuevas amistades.
¿Y en el caso de las personas que ya trabajan, sin distinción de edad? Tras un balance de lo hecho en el 2010, partiendo de lo que quedó por hacer, de lo hecho, valorar que el resultado de mi trabajo debe ser muy superior al anterior, cualitativa y cuantitativamente.
Hay que ser más organizado, planificarme aún mejor, ser puntual (Ah, ¡la impuntualidad, que nos agobia!), no dejar las cosas para lo último, No puedo olvidar nunca que debo seguir superándome, para lo cual requiere de esfuerzo y de sacrificio. ¿Y para los que no trabajan? Tener la esperanza y la fe, no detenerse a pesar de los obstáculos que podamos encontrar, en algunos casos subjetivos (no tengo algunos de los términos de referencia que me piden, soy mayor de edad, pero ¡sí tiene los valores morales necesarios para que le otorguen la plaza!, recuerde que usted es el o la mejor).
Todo lo que desee lograr este año, basta que se lo proponga y verá al doblar de la esquina el principio del éxito.
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