Tanto el manejo de las relaciones entre los gobiernos, como el tratamiento de los medios de comunicación al diferendo entre Costa Rica y Nicaragua, incide directamente en la disminución de la intención de los nicaragüenses para emigrar al vecino país del sur, afirma Heydi González, experta en temas migratorios y derechos humanos.
González explica que a raíz del conflicto fronterizo, hace más de dos meses, tanto Nicaragua como Costa Rica han reforzado su control en la frontera, lo cual va a significar que hay mayor control sobre la migración irregular “y más del 50 por ciento de la migración que se da en la zona fronteriza es irregular”.
“Cuando hay tensiones políticas aumenta el control en las fronteras de un lado y del otro y eso desincentiva a las personas a emigrar, no porque no tengan necesidad de hacerlo, sino que la gente valora un poco la situación y la intención puede verse disminuida”, comenta González.
El director académico de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Abelardo Morales Gamboa, ha dicho que el diferendo influirá poco en los movimientos migratorios de nicaragüenses hacia Costa Rica, porque para él los factores decisivos son los demográficos, económicos y las leyes migratorias.
La última encuesta de M&R Consultores revela que 47.2 por ciento de los nicaragüenses tiene intención de emigrar, una cifra inferior a la de principios del año cuando esa intención superaba el 55 por ciento en las encuestas de la misma firma.
González considera que son las políticas migratorias, la violencia generalizada y la inseguridad, los factores que hacen que cada vez más personas estén más conscientes de que migrar es cada vez más peligroso.
“No creo que haya una disminución, porque la precariedad laboral persiste en el país; los jóvenes no tienen oportunidades de conseguir un trabajo estable y en la medida que el crecimiento económico del país sea distinto, entonces sí van a disminuir las intenciones de viajar. Creo que lo que ha aumentado son los obstáculos para migrar, leyes migratorias más duras, costos para viajar de manera documentada, violencia”, señaló González.
Añadió que en la medida que un país carece de estabilidad política, y sobre todo económica, siempre va a haber una intención de emigrar, porque esto se ha convertido en una alternativa de sobrevivencia para la gente.
“Puede ser que en este momento la gente esté diciendo no voy a migrar, pero eso puede cambiar en cualquier momento, porque las condiciones políticas y económicas del país no son las idóneas y siempre hay esa visión de la migración, para salir de deudas, salir adelante, comprar una casa, mandar sus hijos ala escuela”, indicó González.
La experta afirmó que hay comunidades en que no se encuentran jóvenes entre 10 y 24 años, porque son quienes van en busca de empleo o buscan la reunificación de la familia.
Morales Gamboa señaló también, como factor incidente en la intención de emigrar, tener familiares en el exterior, en lo que coincide con la opinión de González, quien dice que un porcentaje de adolescentes y jóvenes que emigran es con el fin de la reunificación familiar.
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