El país está grave porque el presidente Daniel Ortega irrespeta las leyes y la Constitución, dijo monseñor Carlos Enrique Herrera, uno de los jerarcas de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) que casi nunca da declaraciones públicas.
En conversación con LA PRENSA, el Obispo de Jinotega valoró los acontecimientos políticos del año 2010 como “bastante negativos, por cuanto las leyes han sido menospreciadas” y “hay una acción muy personalista por parte del (Poder) Ejecutivo y eso va creando inconformidad, un desánimo que en el futuro puede causar violencia como en años anteriores”.
El religioso declaró que considera de gravedad el irrespeto de Ortega a las leyes y la institucionalidad, que a su juicio es un “menosprecio” a la Constitución y los derechos civiles.
Lamentó que la clase política, sobre todo la gobernante, aproveche a su gusto y antojo la manipulación de las leyes por intereses propios.
Las iglesias católica y evangélica y organismos de la sociedad civil han denunciado, durante el año 2010, los abusos del presidente Ortega, advirtiendo que esa situación puede generar violencia.
Herrera exhortó a la clase política a reflexionar en estos días de Navidad sobre los acontecimientos políticos que han dividido a la sociedad nicaragüense, para evitar que las confrontaciones terminen en actos violentos “porque sería grave”.
Enfatizó en que para evitar la violencia, sólo se necesita respetar la Constitución.
“La Constitución es una norma para todos los ciudadanos, para conducirse como ciudadano y con respeto a los demás, promoviendo la democracia, el desarrollo, tanto cultural, político, económico y espiritual también”, reflexionó el Obispo.
Monseñor Herrera considera que los Poderes Ejecutivo y Legislativo hacen lo que les da la gana con las leyes, “dirigidos por una persona, por un poder, y esto es grave para la institucionalidad”.
En diferentes ocasiones, monseñor Silvio Báez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, ha pedido a la clase política que trabaje con urgencia para que se imponga la paz y la tolerancia en Nicaragua, sobre la base de la justicia y la legalidad.
“Se irrespeta la voluntad del pueblo y se hace añicos todavía más la democracia y el Estado de Derecho en el país”, dijo Báez en junio cuando el alcalde liberal de Boaco, Hugo Barquero, fue destituido ilegalmente por el régimen orteguista.
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