Cientos de miembros de la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM) pasarán la Navidad y recibirán el Año Nuevo esperando la pensión reducida que por ley les corresponde, pero que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) se niega a pagarles.
Aunque las múltiples luchas que protagonizaron los ancianos durante este año — entre las que incluyeron marchas, huelgas de hambre y tomas de los edificios del INSS— lograron demostrar la fuerza y entereza del gremio, no lograron en lo absoluto que consiguieran la pensión de vejez reducida, que era el principal objetivo de sus demandas.
Según el artículo 49 de la Ley General de Seguridad Social, toda persona que al llegar a la edad de jubilación (60 años) no logró acumular las 750 cotizaciones reglamentarias, recibiría una pensión de vejez reducida, siempre y cuando haya acumulado al menos 250 cotizaciones.
Pero una de las principales excusas del INSS para no hacer efectivo el pago de estas pensiones —además de la falta de dinero— es que no hay manera de regular el pago de las pensiones, porque ya fue derogado el artículo 56 del reglamento, que estipulaba que el monto de las pensiones de vejez reducida debían ser el equivalente al salario mínimo vigente.
ASAMBLEA LES CANTÓ CERO
Por tal razón, los adultos mayores emprendieron una serie de marchas hacia el parlamento, demandando a los diputados que pusieran en vigencia el artículo 56 —derogado en 1994 durante la administración de Violeta Barrios— para que el pago de las pensiones fuera una realidad.
De igual manera, demandaban que la Asamblea les concediera la personería jurídica, para ser reconocidos legalmente como una organización.
Sin embargo, los legisladores entraron en período de vacaciones desde el pasado 15 de diciembre, sin dar respuesta a ninguna de las demandas de los adultos mayores.
“En cuanto a la personería, parece que ya estaba lista, pero como estos señores sólo viven de vacaciones pues no salió. En cuanto a lo del artículo 56 todavía estamos pegados”, explicó Porfirio García, presidente de la unidad.
Pero los diputados regresan de vacaciones el próximo 9 de enero, aunque iniciarán operaciones en la segunda o tercera semana del mes. Para entonces, los adultos mayores piensan recibirlos con una gran marcha exigiéndoles que les den respuesta a sus demandas.
“A la Asamblea vamos a pedirles la personería jurídica y la vigencia del artículo 56; porque este año que viene nosotros redoblamos nuestras fuerzas para que la pensión reducida se nos haga efectiva en el 2011; es decir nos vamos a jugar en este año todo lo que esté a nuestro alcance para podernos asegurar la pensión”, sentenció García.
VIENEN CON MÁS FUERZA
Las marchas para el próximo año también se extenderán a las diversas sucursales del INSS e incluso a la residencia misma del presidente Daniel Ortega, que también funciona como despacho presidencial.
Los ancianos aseguraron que arreciarán su manera de protesta y no descartan protagonizar más huelgas de hambre y tomas al edificio central del INSS, tal como lo hicieron este año en repetidas ocasiones.
“Todo lo vamos a hacer. También vamos a introducir varias demandas en lo referente a los servicios de salud y los medicamentos que cada vez se hace más difícil para nosotros”, continuó García.
Pero al parecer no todas son malas noticias, García confirmó que en los primeros días de diciembre poco más de cuatro mil adultos mayores recibieron el “bono solidario” de mil córdobas que les otorgó el Gobierno a través de los fondos del Alba.
En esta oportunidad lo recibieron 2,600 personas más q ue las que lo recibieron en noviembre, cuando se hizo efectivo el pago del primer bono.
“Por eso vamos a ir en enero a la Presidencia, para que haya una mayor cobertura. Mientras no se nos dé la pensión, que siempre la seguimos solicitando, queremos una ampliación en el bono, para que los adultos que no tienen ningún ingreso económico, por lo menos reciban algo para sobrevivir”, puntualizó el presidente de la UNAM.
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