Para muchos bastaría con María José y el Niño Dios, pero para Moisés Absalón Pastora el buey, la oveja, el burro, el ángel, los Reyes Magos, los pastores, el musgo, las estrellas y muchas piezas más tienen un significado especial y no pueden faltar en los nacimientos.
Absalón Pastora es periodista y lleva 19 años realizando el nacimiento en su casa, una obra de arte. Cada detalle, cada pieza es muy bien pensada. Él diseña cuidadosamente el nacimiento que exhibe durante un mes aproximadamente, para que la gente aprecie la obra y para que se lleve un mensaje de amor, paz y reflexión.
Es importante destacar que todos los años presenta un diseño diferente y que durante tres años fue el mejor nacimiento de Nicaragua.
Absalón Pastora lamenta que en el país no exista una institución que promueva la construcción de los nacimientos en el país, una tradición que se hace desde el siglo XIII en todo el mundo.
Cuenta la historia que la iniciativa fue de San Francisco de Asís, en la Navidad del año 1223. Mientras oraba tuvo la inspiración de reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús en Belén.
Así por muchos años, la escena del nacimiento era representada por personas.
Luego en el siglo XV inició la costumbre de utilizar imágenes que representan cómo fue el nacimiento.
SUSTITUIDO POR EL ÁRBOL
En Nicaragua la tradición del nacimiento solo queda en pocos hogares. Mucha gente le da mayor importancia al árbol y coronas navideñas.
- Si desea conocer este nacimiento en compañía de su familia, lo puede hacer visitando la casa de Moisés Absalón Pastora, ubicada del Hospital Vélez Paiz, 4 cuadras y media arriba.
- Los horarios de atención son de 6:00 p.m. a 10:00 p.m.
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Pero éste no es el caso de Absalón Pastora, quien utiliza como eje central del nacimiento, el niño Dios, la pieza tiene aproximadamente 163 años.
Esta representación del niño Dios pasó de manos en manos, de familia en familia durante esos 163 años, hasta hace 19 que Absalón Pastora tomó la batuta y es quien conserva hasta hoy esa tradición.
Con el fin de refrescar la época y el momento del nacimiento, Absalón Pastora construye año tras año un nacimiento clásico.
“Trato de representar el momento, la coyuntura. Por eso las piezas corresponden al contexto del momento. Los pastores, su vestimenta, los militares, la usanza de los romanos de aquella época, las casas jerusalénicas, los animales, incluso los oficios de las personas las represento”, cuenta el creador de este nacimiento.
Prueba de ello, es la imagen de una señora horneando pan, el de un señor pastoreando, otro pescando (utilizando agua real). Los caballos, burros, ovejas y bueyes son los animales más representativos de la época.
Absalón Pastora empezó a construir el nacimiento por la tradición que vive su familia. Pero con el tiempo se convirtió en el cumplimiento de una promesa que año tras año paga con esmero y dedicación.
MÁS DE 400 PIEZAS
Realizar la representación del nacimiento le lleva un par de semanas construirlo, pero es un proyecto que va ideando durante todo el año.
El primer nacimiento que hizo tenía apenas 7 piezas. Con los años fue incrementando, hasta utilizar más de 400 piezas en la actualidad.
El niño Dios es la pieza más antigua. Ciertas piezas tienen muchos años de tenerlas y otras son obsequios de amigos o de personas que se maravillan con el nacimiento que Absalón Pastora construye.
Pero también hay imágenes construidas por Pablo Vivas (q.e.p.d.), “uno de los mejores artesanos en este tipo de diseños”, afirma Absalón, quien además presume tener imágenes de romanos comprados en el Coliseo Romano.
El nacimiento tiene un mural que por siete años consecutivos ha servido de pieza de arranque o de fondo.
“Los invito a contemplar en principio una obra de arte, pero posteriormente a recibir un mensaje de Dios. De reflexión sobre lo que hemos hecho. Realizar una contabilidad de los actos a lo largo de los años. Valorar si hemos sido buenos comunicadores con nuestra familia, con nuestros seres más queridos y sobre todo, darnos la oportunidad a través de esa reflexión un nuevo renacer, ser mejores ciudadanos, ser mejores padres, ser mejores hijos, en fin el nacimiento mismo”.
Ese es el mensaje que reciben todos los que van a la casa de Absalón Pastora a contemplar lo que considera una obra de arte.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 B
