La oposición nicaragüense quedó replegada, perforada y dividida en el año 2010, permitiéndole al presidente Daniel Ortega y al gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ejecutar polémicas acciones, como imponer un Estado de facto y revivir la Constitución de 1987, sin enfrentar una verdadera batalla en la arena política.
El FSLN también sobrepasó el respaldo de 50 diputados, mientras que los opositores, que en el año 2007 decían que representaban al 62 por ciento del electorado, perdieron el control de lo que a lo largo del año pasado (2009) calificaron como “el último bastión de la democracia”: la Asamblea Nacional.
“Es un secreto a voces que el FSLN ha logrado sumar varios votos de algunos diputados que se autodefinen como oposición, pero que en la práctica son sus principales braceros. Decía un poeta que para algunos la democracia puede ser una religión”, dijo el analista y catedrático Félix Maradiaga.
“Tristemente, para otros, cuando se trata de poder, hasta su religión son capaces de vender”, agregó Maradiaga.
El futuro de la oposición —añadió Maradiaga— podría empeorar en el año 2011, de elecciones presidenciales.
Mientras el presidente Ortega (que aspira a ser reelecto inconstitucionalmente) se muestra muy fortalecido en las encuestas, los opositores están cada vez más fragmentados.
“El efecto que se percibe ha sido el de una oposición en la Asamblea (Nacional) que más que erosionada es vista como baldía y con escasa capacidad de inspirar y movilizar (…) la debilidad más seria es que el porcentaje mayoritario de los ciudadanos descontentos con esta Administración no se siente representado por los partidos tradicionales o aún no identifican un claro liderazgo cohesionador que les inspire. Ante esta situación, el proyecto continuista de la familia Ortega-Murillo tiene alta probabilidad de éxito”, advirtió Maradiaga.
El año 2010 empezó con el decretazo del presidente Ortega, mediante el cual mantuvo en sus cargos ilegalmente a 23 funcionarios de Estado. Luego, el FSLN revivió un párrafo del artículo 201 de la Constitución, para elevar a 25 el número de funcionarios de facto.
El FSLN también reincorporó como diputados al conservador Alejandro Bolaños y al ex vicepresidente Alfredo Gómez.
El año 2010 terminó con la aprobación de tres leyes militares que impulsó el presidente Ortega y con al menos tres funcionarios de facto presentes en la Asamblea Nacional, en la sesión de clausura, sin ningún reclamo de parte de los diputados opositores.
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LOS 50 VOTOS DEL FSLN
El diputado por la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), Javier Vallejo, piensa que ya no es el momento de analizar cómo el FSLN llegó a más de 50 votos en el parlamento, sino que es la hora de tomar acciones para reunificar a los verdaderos opositores y desenmascarar a quienes actúan.

“Hay unos que dicen ser opositores y hay una oposición auténtica. En ese sentido, creo que no vale la pena (analizar) qué método se utilizó, eso queda a juicio de todos los nicaragüenses, pero de alguna manera el FSLN ha venido aumentando el número de aliados que circunstancialmente votan a su favor y, en otros momentos, como para lavarse la cara, les permiten hacer oposición a algunas iniciativas”, dijo Vallejo.
“A diario se ve en los medios de comunicación a algunos diputados que despotrican en contra del ‘dictador’, en contra de la bancada oficialista, pero cuando en la práctica los necesita (el FSLN), ellos ponen sus votos”, añadió Vallejo.
Por su parte, el diputado por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), José Pallais, consideró que el FSLN llegó a “54 votos” gracias a los “tránsfugas y a la miseria moral”.
“El crecimiento (del FSLN) no se ha basado en el convencimiento de la superioridad de sus ideas propuestas, sino que ha estado fundada en la prebenda, popularmente conocida como el cañonazo”, afirmó Pallais.
No obstante, el PLC ha estado bajo serias sospechas por una serie de acciones tomadas en el parlamento y por el pacto que desde 1999 tiene con el FSLN.
Asimismo, una serie de “simpatizantes” del PLC se mantienen como funcionarios de facto.
Pallais negó que el PLC sea un “socio” del FSLN.
“La participación de nuestro partido en otros poderes del Estado no es una concesión del FSLN, es un derecho ganado con los votos de miles de liberales que entienden que el partido se organiza y mantiene para tomar el poder e influenciar en la sociedad, transmitiendo nuestros ideales y visión del Estado”, señaló Pallais.
LA RETÓRICA DE PALLAIS
“El PLC jamás va a ceder en su voluntad de fortalecer la democracia y sus instituciones por alcanzar un cargo, esto ha quedado comprobado al negarnos a conceder la reelección y a negarnos a reelegir a Roberto Rivas como presidente del Consejo Supremo Electoral”, añadió.
“Las experiencias vividas hablan muy alto de la entereza moral de los 21 diputados del PLC, quienes resistieron todo tipo de tentaciones, amenazas y ataques, logrando el FSLN avanzar hasta cincuenta y cuatro diputados con otras bancadas, encontrando una muralla de firmeza en los diputados del PLC”, concluyó Pallais.

Por otro lado, LA PRENSA buscó la versión del jefe de bancada de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Ramiro Silva, pero no estuvo disponible.
ALN “UTILITY”
ALN, con dos directivos y siete diputados, se convirtió en la pieza de mayor uso que tuvo el FSLN a lo largo del año 2010 para impulsar las iniciativas que más le interesaban y frenar las que incomodaban al presidente Ortega.
Pese a los claros reveses, el diputado Vallejo sostuvo que la oposición todavía puede dar batalla.
“Nosotros no sentimos una derrota de cara al FSLN, tal vez nosotros perdimos en el sentido de que no logramos cohesionar o juntar 47 opositores y por más que nosotros hicimos cabildeo, por más argumentos convincentes, parece que pesaron más los intereses personales o partidarios, que beneficiaron al FSLN”, argumentó el diputado Vallejo.
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