Redacción EE.UU./EFE
El beisbol latinoamericano protagonizó otra temporada estelar en las Grandes Ligas con el veterano campocorto colombiano Edgar Rentería, convertido en el “héroe” del triunfo decisivo en la Serie Mundial y el único bateador que le robase los reflectores a los lanzadores.
El poder y dominio que impusieron los serpentineros desde el comienzo de la temporada ya pasó a formar parte de la historia del beisbol de las mayores al considerar el año 2010 como el del pitcher. Pero gracias al bateo oportuno y explosivo de Rentería y el jugador de cuadro dominicano Juan Uribe, los Gigantes de San Francisco consiguieron el anhelado título de la Serie Mundial tras derrotar a los Vigilantes de Texas.
No tuvieron a un bateador estelar, pero sí a Rentería, que se reivindicó en todos los aspectos después que el manejador de los Gigantes, Bruce Bochy, no pensaba contar con él para la fase final.
Rentería a sus 35 años y después de haber tenido una temporada plagada de lesiones surgió como el Jugador Más Valioso (MVP) de la Serie Mundial, después de pegarle jonrón nada menos que al zurdo Cliff Lee, el nuevo abridor estelar de los Filis de Filadelfia, a quienes todos querían como agente libre.
El campocorto colombiano, que también había logrado el batazo decisivo en la Serie Mundial de 1997 con los Marlins de Florida, simbolizó a la perfección todo lo aportado por los peloteros latinoamericanos durante el año 2010 dentro de las Grandes Ligas.
Gracias a Rentería, los Gigantes hicieron posible el sueño de la Serie Mundial que no pudieron lograr con legendarios que llegaron al Salón de la Fama como Willie Mays, el dominicano Juan Marichal, el boricua Orlando Cepeda y Willie McCovey.
Es cierto que el año 2010 fue para los lanzadores y entre ellos estuvo el dominicano Ubaldo Jiménez, que logró uno de los seis juegos sin hits que fueron lanzados durante la temporada regular, dos de los cuales tuvieron la etiqueta de perfectos.
La cuenta en realidad debió haber sido de siete y tres, pero el árbitro Jim Joyce se lo negó al venezolano Armando Galarraga cuando decretó quieto a un corredor que hubiese sido el último “out”.
Por extensión, la culpa también corresponde a los directivos de las Grandes Ligas, encabezados por el comisionado Bud Selig, que siguen negándose a permitir la utilización del vídeo en las jugadas dudosas o que puedan generar polémica.
Pero Galarraga fue sin discusión el personaje con más clase y deportividad que se recuerda en la historia de los deportes profesionales de Estados Unidos al retirarse al montículo sin hacerle ni una sola recriminación a Joyce, que luego con lágrimas en los ojos le pidió perdón por el error.
Otros lanzadores latinoamericanos que brillaron durante la temporada del 2010 fueron el venezolano Félix Hernández y el dominicano Neftalí Feliz, ambos ganadores de los premios Cy Young y Novato del Año, respectivamente, en la Liga Americana.
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