Nací en Tegucigalpa porque mi papá estaba haciendo su residencia de Pediatría en Honduras, pero toda mi familia es nicaragüense. Crecí y estudié mi primaria y secundaria en León. Mi papá es pediatra y mi mamá es profesora, pero se dedicó a la “profesión” de madre. Soy el segundo de tres hermanos. El mayor es ingeniero electrónico y vive en El Salvador con su familia. Y el menor también es ingeniero en sistemas y reside en Nicaragua con su familia.
Y yo que ahora vivo en Estados Unidos, donde estudio un doctorado.
En mi casa todos fuimos al Colegio La Salle de León.
Yo fui dos veces el mejor estudiante del país. Durante el gobierno de doña Violeta, en 1993 fui el mejor de primaria. Luego, en 1998, en el gobierno de Arnoldo Alemán, fui seleccionado el mejor alumno de educación secundaria, ese mismo año mi hermano menor ganó el segundo lugar nacional. Cuando me gradué de secundaria mi promedio fue casi del ciento por ciento.
- En un esfuerzo por saber qué ha sido y en qué andan los mejores bachilleres del país en años anteriores al 2005, LA PRENSA ha rastreado a algunos de ellos.
Otros se fueron al extranjero a continuar estudios de maestría y doctorado como Silvia Valeria Padilla Tinoco, quien ahora cursa una maestría.
Están los estudiantes que se fueron a estudiar y ya volvieron, como Marco Castro, de Chinandega, que fue el mejor estudiante nacional en el 2002, que estudió en Arkansas, Estados Unidos y ahora trabaja en el Ingenio Monte Rosa. Castro se graduó en un colegio público, lo mismo que Eliézer Aburto, mejor estudiante normalista que no logró beca y entró a estudiar en la UNAN de Carazo, donde sobresale por sus buenas notas.
LA PRENSA continúa buscando a los mejores cerebros del país de los últimos años.
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De hecho, en 1998 cuando gané lo de mejor estudiante de secundaria había ido a las Olimpiadas departamentales. Siempre había concursado en Olimpiadas de Matemáticas y gané en distintos años segundos y terceros lugares a nivel nacional. Para ser el mejor bachiller del país hice exámenes en el municipio, en el departamento y luego a nivel nacional. Me gusta mucho la matemática, es simplemente un signo de perfección. Considero que soy bueno para las ciencias en general. No recuerdo exactamente mi nota más baja, pero sé que fue en Español noventa, probablemente, pese a que tuve buenos profesores.
SIEMPRE BECADO
Mis papás no han gastado ni un peso en mi educación desde que comencé la secundaria. La Salle me otorgó una beca durante cinco años y luego hice la universidad a través de una beca privada que obtuve en Estados Unidos. Estudié en John Brown University en Arkansas. Estudié ingeniería eléctrica e ingeniería mecánica, y me gradué con un promedio de 3.6 sobre 4.0, aproximadamente un noventa por ciento. Un verano antes de graduarme hice una pasantía en ESTESA y trabajé en el área de fibra óptica. Recuerdo que ese verano, antes de llegar al país mandé muchos correos a varias compañías. No conocía a nadie. Únicamente el gerente de operaciones de ESTESA me contestó y luego de reunirnos me ofreció la oportunidad. Cuando terminé la carrera y volví a Nicaragua trabajé por año y medio en esa empresa como gerente de operaciones para el área de Occidente. Allí conocí a la mujer que ahora es mi esposa, uno de los grandes pilares de mi vida, con quien he procreado dos hijos.
En el 2005 apliqué a una beca para Japón y la gané. La beca incluía un año para estudiar japonés en la universidad de Nagoya, la tercera ciudad más grande de ese país, y luego dos para hacer la maestría en ingeniería eléctrica en el Instituto de Tecnología de Aichi. Japón ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, una cultura obviamente con sus fallas pero con un gran número de cualidades de las que nosotros podríamos aprender: profunda dedicación a su trabajo, disciplina, seguridad y un verdadero compromiso con el bienestar social de sus ciudadanos.
COLABORA EN PROYECTOS DE LA NASA
Fue en Japón donde decidí seguir un doctorado en ingeniería eléctrica, que es el que ahora estudio en la universidad de Arkansas, y que terminará en el 2012. Ahora estoy empezando el tercer año. Me dedico al diseño de circuitos integrados para aplicaciones de temperatura extrema. Aquí he trabajado en distintos proyectos de NASA (siglas en inglés de Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio) para la exploración del espacio.
REVOLUCIÓN INTELECTUAL
Me encanta lo que hago.
Nicaragua mmmm no dejo de suspirar sólo de escuchar el nombre. Es triste que nuestra población sufra de una falta de educación. Soy del pensamiento radical que en Nicaragua se necesita una revolución pero “intelectual” donde no solo se le enseñe a la gente a leer y a escribir, pero también a conocer y a discutir distintas ideas de distintas fuentes y aplicar lo que más convenga a nuestro país. La discusión es sana. Con educación, los nicaragüenses reconoceremos que nuestro futuro lo forjamos nosotros mismos y que son nuestras decisiones actuales las que lo van a impactar. En países desarrollados como Japón, por ejemplo, el primer ministro renuncia para asumir su responsabilidad cuando los resultados legislativos indican un desapruebo de la gestión de su partido, parece de película esto pero ocurre en lugares donde existen altos niveles de educación y respeto a la población.
Por desgracia a nuestros “políticos”, irónicamente, no les interesa la gente que los escoge. Pienso que a ellos les conviene tener una sociedad con extremas necesidades y con poco acceso, porque sin esta sociedad actual, ellos no existirían.
De mí, en el futuro me veo contribuyendo a la sociedad en la que viva y tratando de ser cada día mejor.
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