CIUDAD DEL VATICANO/AFP
El Papa Benedicto XVI exhortó ayer a los miembros de la Iglesia a renovarse tras cuestionarse sobre los errores cometidos que llevaron a los escándalos por pedofilia.
En su discurso, ante cientos de cardenales y obispos congregados en el Vaticano, Benedicto XVI hizo un balance del año y tildó de “humillación” para la Iglesia los escándalos que estallaron por la pedofilia de los curas en varios países. “Debemos aceptar esa humillación como una exhortación a la verdad, como un llamado a la renovación. Sólo la verdad salva”, manifestó, según el texto divulgado en italiano por el Vaticano.
Para el pontífice, la Iglesia debe “interrogarse sobre lo que puede hacer para reparar como sea esa injusticia”.
Benedicto XVI exhortó también a la Iglesia a “la penitencia”. “Debemos preguntarnos sobre qué estuvo mal en nuestro mensaje, en la manera completa de configurar el ser cristiano, que permitió que este tipo de cosas ocurriera. Debemos encontrar una nueva determinación en la fe y en la bondad”, afirmó.
Benedicto XVI reconoció que la magnitud de los escándalos era “inimaginable” y reiteró que abusar de menores es el mayor pecado dentro de la Iglesia, porque hiere “profundamente” a la persona desde su infancia, marcándola “para toda la vida”.
Si bien el Papa admitió que es “consciente” de la gravedad de ese pecado, así como de la responsabilidad de la Iglesia, “no puede callar tampoco el contexto en que esos hechos ocurrieron”. “Existe un mercado de la pornografía infantil que es considerado de alguna manera por la sociedad como algo normal”, comentó. “En la década de los 70 la pedofilia fue teorizada como algo acorde al hombre”, agregó.
La ola de escándalos por los abusos a menores empezó a finales del año pasado en Irlanda y se extendió a Alemania, Austria, Italia, Holanda, Bélgica, Estados Unidos y América Latina.
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