El beisbol de Grandes Ligas, que define su vínculo con la historia a través de sus héroes, perdió uno de sus más emblemáticos símbolos este miércoles, cuando la muerte le cruzó el tercer strike a Bob Feller, el supersónico lanzador que hizo historia en Cleveland.
Forjó 46 lechadas, completó 279 juegos, con tres no hitters y 12 partidos de un hit, incluyendo el del juego inaugural en 1940. Vino aquí en 1970 junto a Joe DiMaggio, invitado por Carlos García.
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Bautizado como Roberto el Rápido por su impresionante velocidad desde su adolescencia, el astro impactó al saltar desde la secundaria a las Ligas Mayores y escribir una de las más admirables historias, reconocida con su ingreso al Salón de la Fama en 1962.
Feller, de quien se asegura llegó a lanzar hasta 100 millas, fue un ganador de 266 partidos, con 2,581 ponches y 279 juegos completos, mientras forjaba tres juegos sin hit ni carrera, 12 de un solo imparable y 46 blanqueadas, durante sus 18 años en las Mayores.
Firmado por un dólar a sus 16 años en 1935, mientras cursaba su secundaria, Feller debutó al año siguiente con 15 ponches ante los Cafés de San Luis. Al concluir la temporada tenía 5-3 y 3.34, con 76 ponches en 62 entradas. Luego volvió a Iowa para completar sus estudios.
Después de acumular 17-11 y 4.08 con 240 ponches en 1938, Feller alcanzó la cima en las tres campañas siguientes con marcas de 24-9 y 2.85, 27-11 y 2.61, para cerrar con 25-13 y 3.15. Estaba convertido en el mejor lanzador del beisbol en ese momento.
Pero justo dos días después del ataque de los japoneses a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, Feller se enroló en la marina y en pleno apogeo de su carrera, pasó cuatro años en la guerra, lo que pudo haberle privado de ganar al menos 75 juegos.
En 1946, en la primera temporada completa desde su retorno de la guerra, Feller acumuló 26 victorias, con 371 ponches y 2.18 en efectividad, para demostrar el gran material que aún tenía. En total, superó en seis ocasiones los 20 triunfos.
En 1948 no ganó 20 partidos, pero sus 19 éxitos ayudaron a Cleveland a alcanzar la Serie Mundial y ganarla por última vez. También regresó al clásico de octubre en 1954, el año en que la tribu ganó 111 partidos, pero fue barrida por los Gigantes de Willie Mays.
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