CORRESPONSAL/CARAZO
El enfrentamiento de los policías antimotines contra la barra del equipo de futbol Caciques del Diriangén, el pasado domingo después de cerrar el juego de la final, dejó como resultado más de 60 intoxicados producto de los gases lacrimógenos.
Los intoxicados fueron trasladados al hospital del Maestro, San José y Regional de Jinotepe.
Según el registro de Hospital del Maestro, las personas atendidas ese día fueron intoxicadas.
“De las cuarenta personas que se atendieron, la mayoría era niños menores de cinco años. No hubo ningún ingreso, una vez estando estable regresaron a sus casas”, dijo la doctora Cristian Herrera.
Juan Chávez, segundo jefe de la Policía local, dijo que para resguardar el juego de apertura que desde un comienzo se sabía que iba a ser conflictivo, se utilizaron más 50 efectivos antimotines, los cuales fueron pocos para la cantidad de personas que asistió al partido.
“Desde que comenzó el juego ya había problemas, al final era demasiada gente. La barra del Diriangén hizo desastres, quebraron el vidrio de los carros que anda el otro equipo, comenzaron a lanzar piedras, los otros le respondieron, entonces no quedó de otra que comenzar a lanzar bombas lacrimógenas”, dijo Chávez.
Por su parte Fátima García, víctima del enfrentamiento, cuenta que estando en su casa frente al estadio, el humo de los gases comenzó a entrar y su hija de tres meses de nacida a quien se encontraba cargando comenzó a ponerse morada.
“La gente que estaba en las aceras se tuvo que meter en las casas para auxiliarse con agua, entonces miré a la niña que estaba morada y no respiraba, pero no podíamos salir porque estaba peor afuera, hasta después que mi tía salió corriendo a Hospital del Maestro que está cerca; ya a las 10 de la noche me la entregaron sana”, afirmó la aún asustada mujer.
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