En conmemoración del Día Internacional del Migrante, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) presentó el informe sobre las migraciones en el mundo en 2010, en el que se evidencia que ya existe una aceptación mayor y más difundida de que la migración es un proceso social normal, que trae consigo tanto oportunidades como costos.
Sin embargo, la discriminación laboral, la xenofobia y la trata de personas son fenómenos que parecen inherentes a los migrantes; sobre todo en países donde hay una alta incidencia de inmigrantes y cuando éstos no han legalizado su estatus migratorio.
Para el diputado Agustín Jarquín Anaya, presidente de la Comisión de Población, Desarrollo y Municipios de la Asamblea Nacional, Nicaragua es un país de migrantes, ya que poco más del 20 por ciento de nicaragüenses están viviendo en el extranjero, lo que se traduce en cerca de 1.2 millones de personas.
El legislador asegura que muchos de los abusos que sufren los nicas se basan principalmente en la falta de documentación necesaria, que les permita gozar de ciertos beneficios en el país receptor.
Es por eso que ya se están haciendo esfuerzos para censar a los nicaragüenses en el exterior, conocer las condiciones en las que viven y otorgarles un carné consular, además del resto de documentos necesarios para que puedan legalizar su condición.
“Un beneficio específico concreto es la documentación de ellos (los migrantes), porque sin la documentación no existen para los otros estados y entonces sufren de explotación laboral; por eso se está priorizando el censo; y es positivo que el presidente Ortega señaló como algo innovador e impostergable otorgar en el extranjero los pasaportes, la cédula y la documentación básica, sin necesidad que vengan a Nicaragua”, señaló el diputado.
SIEMPRE HABRÁ XENOFOBIA
Diversos sectores temían que el conflicto entre Nicaragua y Costa Rica generado por el dragado del río San Juan desataría una ola de xenofobia contra los nicaragüenses que viven en el vecino país, y que esto se traduciría en mayor discriminación y maltrato laboral.
Sin embargo, Berta Fernández, jefa de misión de la OIM en Nicaragua, señaló que Costa Rica no arremetería en contra de la mano de obra nicaragüense, pues es un pilar fundamental en su economía.
Para Fernández, el conflicto por el San Juan no ha provocado ningún cambio a nivel de Estado, aunque sí ha habido episodios aislados de xenofobia en contra de nicaragüenses, que no necesariamente representan la postura del país.
“Siempre ha habido una coordinación regional entre ambos países, y por ese lado no prevemos cambios de actitud a nivel gubernamental. O sea, (la xenofobia) son episodios más aislados, que siempre se van a dar entre los dos países”, sostuvo Fernández.
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