El Ejército Nacional reaccionó con cautela ante las informaciones referidas a la solicitud hecha por el Gobierno costarricense para que ingresen a su país 46 navíos de guerra, 42 helicópteros artillados y más de cuatro mil efectivos militares estadounidenses para que en conjunto con las fuerzas militares ticas realicen maniobras de patrullaje y vigilancia de las fronteras marítimas y terrestres del vecino del sur.
La información, recogida por el diario El País de Costa Rica, cita que esta semana el congreso tico deliberará sobre esta solicitud del Ministerio de Seguridad costarricense para decidir si otorgará los permisos correspondientes .
El coronel Juan Ramón Morales, vocero del Ejército de Nicaragua, refirió que las fuerzas armadas de Costa Rica pueden realizar las maniobras militares que deseen en cooperación con efectivos extranjeros, siempre y cuando lo hagan dentro de su propio territorio.
“Costa Rica es un Estado libre y soberano dentro de su territorio y sus autoridades tienen el derecho de permitir en su país la presencia de fuerzas militares extranjeras que estimen conveniente”, indicó Morales.
En Costa Rica se han dado protestas de grupos pacifistas que aseguran que el Gobierno de la presidenta Laura Chinchilla está permitiendo la militarización del país por parte de fuerzas extranjeras.
“Como Ejército siempre hemos mantenido y vamos a continuar manteniendo los dispositivos de tropas que continuamente cumplen misiones de vigilancia en las fronteras marítimas y terrestres, en pleno ejercicio de nuestra soberanía e independencia en nuestro territorio”, informó Morales.
Pero el vocero militar enfatizó en que los dispositivos de resguardo fronterizo del Ejército estarán pendientes de los movimientos que intente el crimen organizado asentado en Costa Rica.
- La agencia noticiosa Prensa Latina reportó que la Asamblea Legislativa analizará la próxima semana otra autorización para el ingreso de marines de Estados Unidos a Costa Rica, pese al rechazo de la población a la presencia militar norteamericana.
Organizaciones de la sociedad civil opuestas al militarismo convocaron a una protesta frente a la sede del Parlamento el lunes a las 3 de la tarde, cuando comienza la sesión legislativa.
A mediados de este año el Congreso autorizó el atraque de siete mil efectivos, 46 buques de guerra, más de 200 helicópteros, 10 aviones Harrier y dos submarinos.
El permiso provocó el repudio de partidos de la oposición y de sectores sociales, que lo calificaron como anticonstitucional y violatorio de la soberanía.
“Esto es dar un cheque en blanco para la entrada de las tropas estadounidenses. No podemos ser partícipes de un acto ilegal”, denunció en aquella ocasión el diputado del Partido Unidad Social Cristiana y ex ministro de Seguridad, Luis Fishman.
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“Mantendremos nuestro patrullaje permanente en la búsqueda y captura de bandas de narcotraficantes y el crimen organizado que originan desde el territorio costarricense”, aseveró Morales.
A inicios de la crisis fronteriza con Costa Rica, el presidente Daniel Ortega advirtió que supuestamente detrás de las acusaciones de San José existían presiones del narcotráfico internacional.
La afirmación provocó la molestia del Gobierno tico, que envió una nota de protesta por los señalamientos del mandatario.
“ESO NO ES NUEVO”
Vía telefónica desde Santiago de Chile, Jacinto Suárez, secretario de Relaciones Internacionales del Frente Sandinista y presidente del Parlamento Centroamericano (Parlacen), dijo no estar sorprendido por la información, ya que según él ha sido una constante del Gobierno costarricense permitir el desplazamiento en su territorio de efectivos militares foráneos.
“Esos cuatro mil efectivos se van a sumar a los 14 mil efectivos que ya están en Costa Rica… ¿ya no se sabe que Costa Rica es un lugar que está militarizado por fuerzas extranjeras? Ese país desde hace rato que perdió su soberanía”, opinó Suárez.
COSTA RICA SE EXPLICÓ
El canciller tico, René Castro, habría explicado desde julio pasado a su contraparte nicaragüense, Samuel Santos, que la presencia de los militares estadounidenses era temporal y no comprendía la instalación de una base militar en el país.
“El canciller tico, René Castro, explicó a las autoridades nicaragüenses el asunto del tránsito por aguas costarricenses de barcos de Estados Unidos y negó que se trate de establecer una base militar”, informó el canciller Santos en esa ocasión, de acuerdo a los reportes de prensa.
El alto cargo dijo en esa ocasión a los periodistas que el canciller Castro explicó que la idea es que, en vez de ir dando permiso por permiso para el tránsito de los barcos estadounidenses, autorizaron su paso por cinco años.
Santos manifestó que el propio Castro indicó que el paso de esos barcos por aguas territoriales costarricenses había dado la imagen “como que se estaba haciendo una base militar” norteamericana en esa nación centroamericana, lo que no era apegado a la realidad.
El jefe de la diplomacia nicaragüense reconoció que el paso de estos barcos estadounidenses por Costa Rica había causado “preocupación” en Managua, pero todo había quedado aclarado.
“Ya recibimos una exposición y parece que ha habido una confusión, según nos explicó el propio canciller René Castro”, mencionó el canciller Santos a mediados del año pasado.
El presidente Daniel Ortega reiteró el viernes pasado que Nicaragua no ha reforzado sus puestos militares en la frontera con Costa Rica, en clara alusión a las maniobras en esta zona que está llevando a cabo San José.
“Busquemos cómo bajar tensión, nosotros no tenemos blindados en la frontera con Costa Rica, ahí no hay tanques, no hay cañones; lo que están son las fuerzas de frontera que continuamente están patrullando, más que por resguardar territorio, soberanía, están patrullando, lo han hecho y lo continuarán haciendo, para combatir el narcotráfico. En eso no podemos dar un paso atrás, tenemos que mantenernos firmes ahí con el Ejército y con la Policía”, dijo el mandatario.
AMAGOS DE ENCUENTRO
La presencia de las tropas militares estadounidenses se da en el contexto de una nueva propuesta de Costa Rica para discutir y llegar a un acuerdo sobre el diferendo con el auspicio de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La propuesta de San José es que el encuentro entre la presidenta Chinchilla y Ortega se dé el próximo 20 de diciembre.
El mandatario sandinista dio su visto bueno a la posibilidad de este encuentro, pero rechazó que sea bajo el auspicio de la OEA.
“Nosotros estamos dispuestos a ir, donde la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, a quien la respetamos; estoy dispuesto a ir a donde ella diga, sin precondiciones, y podríamos, como ya hemos estado haciendo, solicitarle, a como ya hemos estado haciendo, solicitarle a países latinoamericanos que nos acompañen en ese encuentro, porque ella ha dicho que no se reúne conmigo si no hay testigos… ¡está bien, busquemos los testigos!”, dijo el mandatario el viernes pasado.
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