Luego de una semana de silencio ante el contenido de los despachos del Departamento de Estado, el presidente Daniel Ortega finalmente se pronunció sobre las filtraciones del sitio web WikiLeaks, calificándolas de “chismografía”.
Pero, contradictoriamente, haciendo gala de un franco oportunismo político, el mandatario sí dio veracidad a los despachos de la Embajada de Estados Unidos en Managua al mencionar aquellos en los que se reporta que ese país habría donado un millón de dólares a diversos organismos de la sociedad civil para financiar las actividades de protesta en contra del régimen orteguista.
El mandatario expresó estas opiniones durante su discurso del acto de clausura de la vigésimo quinta promoción de cadetes del Ejército de Nicaragua, la noche del viernes pasado.
“Nosotros hemos sido claros, nuestra política es clara, no se basa en chismes, sino que, con toda claridad siempre hemos definido nuestras posiciones”, dijo Ortega durante su comparecencia en el acto militar.
“Nosotros trascendemos lógicamente a esa chismografía y aprovechamos, frente a esas chismografías, a dejar claro cuál es la política de Nicaragua con los Estados Unidos… Política de respeto, de colaboración, de cooperación, de intercambio donde tenemos intereses comunes, partiendo de un principio, y eso se lo he dicho con toda claridad aquí a cuanto alto funcionario norteamericano ha llegado a nuestra patria”, expresó Ortega.
A inicios de esta semana el diario español El País publicó parte de los despachos diplomáticos remitidos desde la embajada de Estados Unidos asentada en Managua, y algunos de estos contienen serias dudas sobre la capacidad mental del presidente Ortega para regir los destinos de los nicaragüenses.
Uno de los despachos de 2009, enviado por el actual embajador Robert Callahan, citaba opiniones de un informante de la sede diplomática que se refirió al presidente Ortega como alguien “que está completamente loco. Se ha convertido en una amenaza para el país. Hasta cree que las monjas viejas están rezando para que lo asesinen”.
En otro de los despacho Callahan cuenta que el Presidente y su esposa, la primera dama Rosario Murillo, eran personas de carácter engañoso y poco confiables, y los comparó con El Güegüense , el tramposo personaje del folclor nicaragüense.
¡AH!, PERO ESTOS WIKILEAKS Sí SON SERIOS
Pero el mandatario no desaprovechó la oportunidad para concederles legitimidad a los despachos cuando estos criticaban el fracaso de los organismos de la sociedad civil para convocar a la población a protestar contra el régimen, a la vez que confirmaban que Estados Unidos había financiado con un millón de dólares algunas de sus actividades.
“Nosotros, independientemente de toda la chismografía, porque aquí hay los mismos agentes al servicio del imperio, los que reciben los fondos… ¡Y cuántas veces se ha hablado aquí de que el imperio les paga a esos que salen pegando gritos en contra de las leyes…! ¿Quién les paga? El imperio. A esos de las autodenominadas sociedades civiles y coordinadoras civiles, ¿quién les paga? El imperio. Y lo dice el mismo imperio, con toda claridad, con toda tranquilidad lo admite en su informe, en uno de los tales informes, que les dieron un millón de dólares; y están molestos porque, dicen, que no están cumpliendo su trabajo, que es subvertir el orden en Nicaragua”, refirió el mandatario.
Violeta Granera, del Movimiento por Nicaragua, una de las organizaciones mas críticas del gobierno del presidente Daniel Ortega, reconoció dicho financiamiento, pero aseguró que este dinero no era utilizado en sus protestas en contra de las decisiones autoritarias del presidente Ortega.
Granera afirmó que ese dinero, repartido entre las diversas organizaciones y desde la “perspectiva de la lucha”, es una cantidad insuficiente. Con esos recursos financian proyectos de capacitación y formación de estructuras, explicó la dirigente.
DEFIENDE SUS LEYES
Ortega aprovechó para criticar a estos organismos por los plantones y protestas que estos han llevado en contra de la pronta aprobación de las tres leyes en materia de defensa que el Ejecutivo introdujo ante la Asamblea Nacional.
“Fíjense, el imperio, queriendo subvertir el orden en Nicaragua a través de sus asalariados, ¡que son los mismos! Y cuando estas tres leyes llegaron a la Asamblea Nacional, inmediatamente saltaron, a despotricar contra leyes (…). Empezaron a manipular de forma perversa, cobarde”, insistió Ortega.
“Nosotros estamos dispuestos a ir, yo estoy dispuesto a ir, donde la Presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, a quien la respetamos; estoy dispuesto a ir donde ella lo diga, sin precondiciones, y podríamos, como ya el día de hoy lo hemos estado haciendo, solicitarle a naciones latinoamericanas que nos acompañen en ese encuentro, porque ella ha dicho que no se reúne conmigo si no hay testigos… ¡está bien, busquemos los testigos!”.
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