Por Fakhri Ratrout
Hotel El Palacio de Hicham
Me perdí en la ciudad extraña.
No conozco a nadie aquí.
Y su antiguo hotel
fue sólo como
un dios viudo.
Hotel el Palacio de Hicham
Se llena en el día de extranjeros, vagabundos, y fugitivos de sí mismos.
De noche, se llena de fantasmas y murciélagos.
En la habitación 113
del hotel
pregunté a los espejos por sus recuerdos,
de la vergüenza se quebraron.
Los espectros de mis vecinas
aparecen detrás de ventanas iluminadas
después
una por una se fueron apagando,
sólo yo
quedé encendido
como una lámpara
balanceada por la oscuridad.
En la noche ardiente
salieron mujeres
del fondo de los libros,
del ojo de una puerta,
de la juntura de la piedra
de las astillas de un espejo,
de los fantasmas de mi fantasía cansada.
de los poros de mis deseos.
Como no supe qué hacer con mi desilusión,
me culpé.
El segundo ladrido
Seis palmas en Jericó
Buenas noches palmeras verdes de Jericó.
En el invierno
te quiero más.
Oh Jericó
Me gustaría casarme con una palmera.
Nadie puede entender el lenguaje de las palmas.
Sólo yo.
Me veo como una de ellas
a las puertas de la primavera.
Vienen los cananeos
Vienen los romanos,
Viene Almjusyon
Vienen los hebreos
Y Jericó continúa siendo una palma
donde no pasan los años.
Oh Jericó, me arden tus mujercitas
y me aplaca o me calma tu invierno.
En el verano,
Jericó baila la danza de la muerte
custodiado por una palmera.
Jericó en el invierno
es una bolsa cargada por Papa Noel
llena de lluvia, palmas e infancia.
De alegría se están muriendo las palmas de Jericó.
Ay empieza la boda del invierno.
Jericó en el verano
es una castaña quemada.
Las palmeras de Jericó suben
y se asoman por el camino vacío
del bullicio de la muerte.
Déjenme sangrar en Jericó
invierno
mujeres
Déjenme sangrar hasta la última palmera.
Están bailando en Jericó
Y las palmeras están aplaudiendo,
hasta las estrellas se están balanceando
Sólo Jericó carga en silencio el peso de la historia.
En Jericó aprendí el alfabeto
y conté una por una las palmeras.
No tengo nada de Jericó,
sólo el sentimiento de soledad
como una palmera que alcanza el cielo.
Oh verdes palmeras
Detengan el gateo del verano
y el de los ataúdes.
Hago el amor con el invierno a la cima de una palmera.
En Jericó
Se forma el poema en una palmera
o en una mujercita morena
o en un hermoso invierno
Jericó sin invierno no tiene sentido.
En las noches de verano
el viento de Jericó me sopla
seco
meloso
lleva con el zancudo,
demonios locos,
la exhalación del infierno,
aquí es el fondo del infierno
Aquí me rompo.
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