Al celebrarse ayer el 62 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, representantes de organizaciones de la sociedad civil de la Costa Caribe nicaragüense dijeron que la persistente violación a sus derechos, la falta de acceso a condiciones básicas para una vida digna y el elevado abstencionismo en las elecciones regionales, confirman el colapso de la autonomía de esa región.
Mateo Collins, presidente de la Fundación para la Unidad y la Reconstrucción de la Costa Atlántica (FURCA), culpa de este fracaso a los partidos políticos de la región del Pacífico y al partido indígena Yatama, al que califica de operador político del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) por haber “secuestrado” el proceso de Autonomía, para continuar lucrándose de los recursos de la zona.
Collins señala que, ante esa situación, las organizaciones de la sociedad civil tratan de despertar la conciencia y el interés de los pobladores de la región caribeña, para emprender un amplio proceso de consulta en busca de un nuevo modelo que sustituya al régimen de autonomía.
Las opciones de que disponen son reformar la Ley de Autonomía, convertirse en un sistema federado, acoger el sistema de autodeterminación que plantea la Organización de Naciones Unidas (ONU), y algunos “extremistas hablan de buscar la independencia”, algo que la mayoría descarta, explicó Collins.
La líder comunitaria Susana Marley Cunningham denunció que decenas de mujeres continúan muriendo por falta de atención médica, todavía no hay acceso pleno a educación y vivienda, y la generación de empleos sigue siendo una promesa.
Lamentó que unos 10 millones de metros cúbicos de madera, que derribó el huracán Félix, en su mayoría se pudrieron porque el Gobierno emitió un decreto para prohibir su uso. Si la hubieran vendido, habrían obtenido unos 22 millones de córdobas o al menos los afectados podrían haber reconstruido sus casas con esa madera.
También denunciaron que en la frontera norte los hondureños ya casi se apoderaron del nicaragüense río Coco, sin que al Gobierno le interese el tema.
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