Memorias de las Cenizas en León

La francesa Sylviane Sénascal, fotógrafa aficionada, presentó en León su libro denominado Memoria de las Cenizas , compuesto por 46 fotografías en blanco y negro, tomadas entre 1975 y 1981 en Nicaragua.


CORRESPONSAL/LEÓN

La francesa Sylviane Sénascal, fotógrafa aficionada, presentó en León su libro denominado Memoria de las Cenizas , compuesto por 46 fotografías en blanco y negro, tomadas entre 1975 y 1981 en Nicaragua.

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“Es una persona (Sylviane Sénascal) realmente apasionada por Nicaragua y este libro era una manera de devolver una parte de lo que Nicaragua le había dado, un país que vivió con mucha presión. Nosotros apoyamos con lo que pudimos, primero la exposición de fotos que se hicieron en varios departamentos hace un año y ahora la presentación del libro de buen nivel gráfico y calidad”, expresó el embajador de Francia en Nicaragua, Thierry Frayssé.

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En el libro se grafican los grandes acontecimientos políticos, sociales y culturales que sucedieron entre 1975 y 1981 en Nicaragua.

Para Sénascal una de las fotografías que ha impactado su vida es la de un niño lustrador que está sentado observando una pared “acribillada”. “Recuerdo cuando tomé la foto, ese día me pregunté qué estaba haciendo ese muchacho en una acera”, dijo.

Refirió que fue difícil escoger estas fotografías que se exponen en el libro, ya que tiene centenares de ellas.

Relata que desde hace 36 años descubrió una tierra incógnita, un nuevo mundo, una tierra virgen, que a lo largo de los años llegó a ser el país de sus orígenes.

LA ETERNIDAD

Por razones económicas y tiempo no pudo incluir más fotografías en su libro, “para mí las fotos representan la eternidad de lo efímero, un momento que yo viví con ustedes, pero también representa no sólo la eternidad, sino su cultura, El Güegüense, la revolución, sus niños, es una tierra ya conocida”.

“Yo tengo una mirada de reconocimiento sobre aquella parte de mí misma que se llama Nicaragua, ahora estoy en paz porque tomé posesión de mi identidad, este libro es una parte de mí misma, pero una parte de ustedes”, expresó.

“Son dos miradas compartidas, yo vine a sacar fotos en 1974, con mi cultura y con mi mirada de francesa sobre un país extraño, en donde no conocía su cultura”, concluyó.

“Realmente la conclusión es una historia de amor entre la señora Sénascal y Nicaragua, como todos sabemos ella vivió en años muy complicados a fines de los setenta e inicios de los ochenta”, dijo el embajador de Francia en Nicaragua, Thierry Frayssé, quien estuvo en la presentación del libro.

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