EDUCACIÓN FINANCIERA
Hay una historia bíblica que habla de la multiplicación de los panes. Un milagro, creado a partir de la fe de Jesús y la ayuda divina, que permitió alimentar a una multitud de 5 mil personas con sólo cinco panes y dos peces.
Los bancos centrales de Estados Unidos y Europa han creado su propia versión de la “multiplicación de los panes”, para intentar salvar sus economías, inundando el mundo con dinero creado a partir del aire (sin respaldo de producción real). Estados Unidos está triplicando en cuatro años la cantidad de dinero que emitió durante los últimos 100 años.
¿Cómo nos afecta esa situación? Imagínese que alguien entrara en su casa y se llevara dos terceras partes de todo lo que tiene. No sería agradable.
En la práctica, si la cantidad de dinero se triplica y la cantidad de otros bienes en el mundo se mantiene relativamente estable, el dinero debería perder dos terceras partes de su valor (dos de cada tres dólares). Esa pérdida afectaría más a quienes mantienen la mayor parte de sus ahorros en dinero.
Los gobiernos esperan reactivar sus economías con el nuevo dinero emitido. El dinero se utilizará para estimular el empleo, comprando bienes y servicios. Habrá gran cantidad de dinero “persiguiendo” pocos bienes. Esto significa que los bienes reales (inmuebles, materias primas, alimentos, entre otros) subirán de precio en el mundo.
La emisión de dinero sin respaldo equivale a un “impuesto mundial invisible”, que los gobiernos de países desarrollados están cobrando o recaudando de todas las personas que tienen sus ahorros en dólares y euros. Los pequeños ahorristas serán los más perjudicados por la pérdida del valor del dinero, al subir los precios.
Por las dimensiones de la cantidad de dinero emitida a nivel mundial, es probable que estemos ante la “transferencia de riqueza más grande de la historia de la humanidad”, de quienes mantienen sus ahorros en dinero hacia quienes mantienen sus ahorros en otro tipo de inversión que no pierde valor con la inflación.
Como muestra del ritmo con que el dinero viene perdiendo valor, se observa que durante el último año los precios del oro y la plata se han incrementado en más del 30 por ciento. Similar fenómeno ocurrió el año pasado. Dicho de otra forma, hoy es necesario 60 por ciento más de dinero (dólares o euros), para comprar la misma cantidad de oro y plata que hace un par de años.
Los precios de los metales preciosos también responden a tendencias estacionales y movimientos especulativos. No obstante, muestran desde hace varios años una tendencia creciente que supera ampliamente el desempeño de las bolsas de valores. Ningún país del mundo creció el 30 por ciento anual en los últimos dos años.
Cuando la mayoría de la gente descubra cómo el dinero está perdiendo valor, habrá mayores presiones inflacionarias. Ante esas perspectivas, es conveniente tener parte de los ahorros protegida bajo la forma de bienes reales. Mejor aún si le generan ingresos.
Los latinoamericanos aprendimos hace más de 20 años que los gobiernos no salvan sus economías emitiendo dinero sin respaldo. Al final terminamos con una gran inflación y más desempleo. Si no aprendemos de la historia, estaremos condenados a repetirla.
El autor es director de PROMIFIN, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central.
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