LONDRES/ AFP
El fundador de WikiLeaks, el australiano Julian Assange, estará en detención preventiva hasta el 14 de diciembre, por decisión de un tribunal de Londres, tras ser detenido ayer por un presunto caso de violación por el que Suecia pide su extradición.
Assange, de 39 años, fue arrestado por la mañana, cuando se presentó de manera voluntaria a una comisaría londinense, en cumplimiento de la orden de detención europea emitida por la fiscalía sueca.
WikiLeaks anunció enseguida que a pesar de la detención de su jefe continuará con la difusión prevista de los 250,000 cables confidenciales de la diplomacia norteamericana iniciada hace 10 días y que provoca la ira creciente de Estados Unidos y de otros países concernidos por las revelaciones.
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En la primera comparecencia de Assange en el tribunal de primera instancia de Westminster, el juez Howard Riddle denegó su puesta en libertad pese a que tres personalidades británicas, entre ellas el cineasta Ken Loach, ofrecieron 20,000 libras (31,600 dólares, 23,700 euros) cada una para pagar la fianza.
El ex hacker reafirmó su intención de luchar contra su extradición a Suecia, que emitió la orden para interrogarle después que dos mujeres le acusaran de violación y agresión sexual en agosto pasado. “Estas son unas acusaciones sumamente serias”, declaró el juez Riddle en dirección a Assange, que parecía tranquilo.
Los abogados temen que si es extraditado, Assange acabe por ser entregado a Estados Unidos, país que ha amenazado con llevarlo ante la justicia en represalia por las filtraciones. Los suecos dicen que esa no es su intención. El abogado de Assange, Mark Stephens, anunció a la prensa que las acusaciones suecas estaban “políticamente motivadas”, y agregó que esperaba una oleada de apoyos para su cliente en internet.
Estados Unidos, que considera ahora al fundador de WikiLeaks como su enemigo número uno, expresó inicialmente su satisfacción a través de su secretario de Defensa, Robert Gates. “Parece una buena noticia”, dijo Gates tras ser informado de la detención durante una visita en Afganistán.
Aunque el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, se desmarcó posteriormente alegando que “en esta fase” se trataba de un tema bilateral entre el Reino Unido y Suecia.
DAÑO A RELACIONES
El Pentágono y el Departamento de Estado de Estados Unidos aceptaron ayer que la filtración de cables diplomáticos por WikiLeaks ha dañado las relaciones exteriores de este país al cambiar la forma de actuar de individuos y gobiernos y aportar información a sus enemigos.
“Por algún tiempo, las relaciones diplomáticas serán más complicadas”, explicó Crowley. “Hemos comprendido que estas revelaciones han abierto una brecha en la confianza…”, agregó.
Por su parte, el portavoz del Pentágono, el coronel Dave Lapan, afirmó que “tenemos la sensación de que hay cosas que han dado marcha atrás debido a esta información”.
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