Johnny Cajina Guillén
En medio del estruendo de los fuegos artificiales y al grito de «¿Quién causa tanta alegría?» que ya identifica a los nicaragüenses en cualquier lugar del mundo, miles y miles de personas salieron hoy a las calles para formar parte de la tradicional Gritería.
Pocos minutos antes de las seis de la tarde, el estallido de los juegos pirotécnicos anunció una vez más el inicio de esta fiesta católica que se celebra en Nicaragua desde el 7 de diciembre de 1857, año en que monseñor Gordiano Carranza, lanzó por primera vez el grito en honor a la Concepción de María desde el atrio de la Iglesia de San Felipe, de la ciudad de León.
El religioso animó entonces a los feligreses a festejar de casa en casa y a alzar sus propios altares para cantarle a la imagen de la Purísima. De León la fiesta saltó a Managua, Masaya, Chinandega y de allí se extendió por todo el país, aunque cada región la celebra con mayor o menor solemnidad.
En la capital, Managua, así como en León, Masaya y Matagalpa, el 7 de diciembre se vive en un ambiente de fiesta con incalculable número de altares instalados en aceras, porches, garajes y cualquier lugar de la casa, mientras miles de personas llegan a entonar los cánticos tradicionales en honor a la Virgen María casi siempre a cambio de obsequios de todo tipo.

Dulces típicos, nacatamales (tamal de masa de maíz y carne de cerdo), refrescos, utensilios plásticos, juguetes, matracas, maracas y hasta granos básicos, forman parte de la variopinta «gorra» que reciben todos aquellos que participan en la fiesta popular, que hoy en día ha trascendido las fronteras de la mano de los migrantes nicaragüenses.
La fiesta es menos bulliciosa en otras ciudades más alejadas del Pacífico e incluso más modesta en cuanto a obsequios. La más solemne de todas las celebraciones se vive en Granada, donde la imagen de la Purísima es sacada en una procesión que recorre las principales calles y avenidas de esa ciudad colonial.
La verbena culminará al filo de la medianoche cuando nuevamente el cielo se inunde de fuegos artificiales anunciando así el fin de La Gritería. Mañana 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción, los nicaragüenses gozan de un feriado nacional.