El caso del Centro Médico Americano, donde falleció la joven Alicia Indira Fernández Romero y por cuya muerte fue declarada culpable la anestesióloga Auxiliadora Rodríguez Zapata, puede servir de lección para las clínicas médicas que no cumplen con las medidas necesarias para atender a los pacientes, explicó la juez Segundo Distrito de lo Penal de Juicio de Managua, Adela Cardoza.
De acuerdo con el expediente del caso, en la clínica donde le ocasionaron la muerte a Fernández Romero hubo normas que no se respetaron.
Por ejemplo, la juez Cardoza manifestó que no se llenaron las formalidades del caso, no se realizaron los exámenes pre operatorios, no había una familiar que acompañara a la paciente y tampoco había una unidad de emergencia por alguna complicación durante la operación que estaban practicando a la ahora fallecida.
El colmo es que algunos de los medicamentos con que contaba el centro estaban vencidos.
El Centro Médico Americano tenía dos años de haber sido cerrado por el Instituto Nicaragüense de Seguro Social (INSS), por no prestar las condiciones adecuadas para atender a los pacientes.
TODOS HACÍAN DE TODO
En el expediente del caso se puede observar cómo el personal hacía de todo en el centro médico. Quienes actuaban de enfermeros también eran agentes de seguridad. “Todos hacían de todo”, dice la juez Cardoza.
La persona que llevaba los expedientes era una mujer que en el mismo libro donde anotaba las operaciones escribías poemas y complacencias para la radio Tigre, explicó la juez Cardoza.
Alicia Indira Fernández Romero dejó cuatro hijos en la orfandad.
OPERACIÓN NI SIQUIERA EMPEZÓ
El día en que falleció, el 15 de abril de este año, le iban a realizar una operación en el Centro Médico Americano, pero la víctima entró en paro a las 11:30 a.m., ya que le perforaron la médula ósea al suministrarle un anestésico.
Fernández estaba siendo operada por el cirujano Edgardo Morales, quien aún no ha sido procesado, con la ayuda de la anestesióloga Auxiliadora Rodríguez, a quien la juez Cardoza le leerá sentencia el próximo 13 de diciembre.
La víctima estuvo en paro como 50 minutos y luego llegaron dos médicos amigos de Morales, quienes le recomendaron que llevara a la paciente al Hospital Antonio Lenín Fonseca, el cual queda a solo seis cuadras del centro médico.
Pero no fue hasta las 6:45 p.m. que Morales llamó a la familia de la víctima y hasta las 7:30 p.m. que la llevaron al hospital Lenín Fonseca, pero ya no había nada que hacer y Fernández falleció poco después.
La fiscal Karla Santamaría dijo a LA PRENSA, por vía telefónica, que ella como representante del Ministerio Público en el debate de la pena solicitó 15 años de prisión para la acusada, que equivale a la pena máxima, mientras que el abogado defensor Léster Matus, la mínima de 10 años de cárcel.
El Minsa también impuso sanciones a las dos personas que practicaron la operación mortal a Fernández Romero, revela el expediente.
NO INCIDIÓ LA PRESIÓN
Durante el juicio a la anestesióloga Rodríguez, algunos médicos hicieron presión para que no se le culpabilizara, pero el tribunal de jurado dictó el veredicto de culpabilidad de forma unánime.
La juez Cardoza no tuvo ninguna incidencia en el resultado del juicio, pero sí se encargará de imponer la pena.
El delito por el cual se condenó a Rodríguez Zapata es homicidio por comisión por omisión, cuya pena máxima es de 15 años de prisión.
Médicos del país se han solidarizado con la acusada, como la doctora Martha Espinoza, anestesióloga del Hospital Lenín Fonseca, quien sostuvo que “sólo el que no es médico puede decir esa aberración o acusar a un médico de matar a un paciente”.
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