BAÑOS, ECUADOR/AFP
Ecuador declaró la alerta roja, máximo nivel de peligrosidad, en los alrededores del volcán Tungurahua (centro andino), ante un intempestivo aumento de su actividad eruptiva, que tendía a disminuir ayer pero que forzó la evacuación de pobladores y turistas.
“Se ha comenzado a registrar una disminución en la intensidad de la actividad del volcán Tungurahua. Superficialmente se reporta que disminuyó la actividad explosiva y la intensidad de los bramidos“, informó el estatal Instituto Geofísico (IG) de Quito.
No obstante, en varias localidades próximas al volcán se mantenía la alerta roja, advirtió el jefe político local (delegado del gobierno nacional) Manuel Chauvín.
El director del estatal Instituto Geofísico (IG) de Quito, Hugo Yépez, precisó a su vez que la zona de influencia en la que está vigente la alerta roja tiene un radio de hasta 8 km alrededor del Tungurahua situado a unos 135 km al sur de Quito y en erupción desde 1999. Dentro de esa área está una parte de la localidad de Baños, con 15,000 habitantes y que atrae a turistas nacionales y extranjeros, así como varias localidades como Bilbao y Palictahua.
El responsable de la Secretaría de Riesgos señaló que el incremento de la actividad volcánica ayer obligó a la evacuación de pobladores de otras aldeas como Cusúa y Juibe Chico, sin precisar una cifra de personas movilizadas hacia zonas seguras.
Previamente, el viceministro del Interior, Edwin Jarrín, expresó que de Baños “la gente está saliendo de manera ordenada y tranquila hacia zonas seguras”. Baños está asentada al pie del Tungurahua, de 5,029 metros de altura.
Los 15,000 habitantes de esa localidad fueron evacuados a la fuerza en 1999, cuando se inició la erupción, y pudieron regresar a sus casas después de un año.
Esa población —una de las puertas hacia la selva de la Amazonia— recibe en promedio un millón de turistas al año, incluido un 40% de extranjeros, según las autoridades locales.
El Tungurahua (’garganta de fuego’ en quichua) alcanzó su mayor pico en 2006, ocasión en que dejó seis muertos en una aldea de la provincia andina de Chimborazo (sur).
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