En pocas semanas 30 familias damnificadas por las lluvias en el municipio de Cárdenas, en Rivas, tendrán viviendas nuevas, según anunciaron ayer el Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur) y la Cámara de Urbanizadoras de Nicaragua (Cadur).
De acuerdo al convenio firmado por las entidades antes mencionadas, las viviendas serán entregadas gratuitamente a los afectados y tendrán una extensión de 36 metros cuadrados, dos cuartos, sala, comedor y servicios higiénicos.
“Este es un esfuerzo conjunto entre el Gobierno y la empresa privada, que tiene responsabilidad social”, dijo Ingrid Herrera, presidenta de Cadur, quien además confirmó que las viviendas estarán listas en enero del 2011.
Sin embargo, las que tienen el panorama menos claro son las mil 292 familias albergadas en 17 centros de Managua, a quienes aún no se les indica cuándo serán trasladadas a lo que el Gobierno nombró como Villa Dignidad.
“En el caso de Villa Dignidad, se avanza aceleradamente”, pero “aún no hay fecha exacta para el traslado” de los damnificados, dijo la presidenta ejecutiva del Invur, Judith Silva, al ser consultada sobre el tema.
En Managua los albergues se activaron desde finales de agosto y, después de tres meses, los refugiados ya suman cinco mil 266.
Extraoficialmente se conoce que en el caso de las construcciones de las viviendas para los damnificados de la capital, el Gobierno trabaja con Albaconstrucciones, una más de las empresas de Albanisa, ligada a la familia presidencial.
Se espera que las primeras cien viviendas para los damnificados de Managua estén listas este mes. No obstante, la cantidad necesaria para responder a la demanda de los que se quedaron sin viviendas por la crecida del lago Xolotlán en Managua, San Francisco Libre y Tipitapa, tres municipios del departamento de Managua, supera las dos mil, confirmó la titular del Invur.
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