LA PRENSA/ARCHIVO/U. MOLINA

Adiós a la Dama del Teatro nicaragüense

Optimista, enérgica, fuerte de carácter, disciplinada y excelente actriz. Así es como la recuerdan actores y actrices que recibieron de Socorro Bonilla todas las enseñanzas que envuelven la vida en el teatro.

Optimista, enérgica, fuerte de carácter, disciplinada y excelente actriz. Así es como la recuerdan actores y actrices que recibieron de Socorro Bonilla todas las enseñanzas que envuelven la vida en el teatro.

Bonilla, quien significa un punto de partida y un estímulo para la nueva generación de actores de teatro, enseñó con ejemplo más que con palabras, valores humanos, mientras impartía clases de actuación.

La Dama del Teatro, pionera del teatro experimental, nació en 1936. Viuda del poeta nicaragüense Octavio Robleto.

Bonilla puso en escena infinidades de obras de teatro. Fundó la Comedia Nacional de Nicaragua. La primera obra, Los árboles mueren de pie , la presentó en 1965. Ese fue el inicio de la agrupación teatral más consolidada del país.

Al actor Aníbal Almanza, uno de sus “discípulos”, estudiante de la segunda generación de la Comedia Nacional, el fallecimiento de su gran maestra le conmueve, sobre todo porque hace tres días “estábamos planeando presentar una obra, donde ella actuaría”, comenta Almanza.

Ayer por la tarde, actores, actrices y ex estudiantes le rindieron su primer homenaje póstumo en el Teatro Nacional Rubén Darío.

Visiblemente afectada, la profesora de expresión corporal del Centro de Enseñanza Artística Pablo Antonio Cuadra, Ivonne García, recordaba lo mucho que Bonilla la ayudó desde el inicio de su carrera como actriz.

“Conocí a la profesora Bonilla desde que estaba adolescente, cuando decidí entrar a estudiar teatro, lo primero que me enseñó es que si quería ser actriz, lo tenía que demostrar, tener mucho amor, disciplina, luchar por lo que quería, porque no iba a ser fácil”, cuenta García.

Bonilla, siendo directora de la Comedia Nacional, también impartía clases de teatro en las escuelas secundarias.

Varias agrupaciones teatrales y coros de declamación fundó Bonilla en el Instituto Miguel de Cervantes, el Ramírez Goyena, en el colegio Faure; en el Centro Experimental México.

“Tenía una energía inexplicable, todos nos preguntábamos cómo hacía para trabajar tanto y para tener siempre buena actitud”, relata el actor Salvador Espinoza.

Pero al lado de ese optimismo que transmitía, la mayoría de actores que trabajaron con ella recuerdan a una mujer terca, de carácter fuerte. Una persona que hacía críticas fuertes, pero que siempre tenía razón cuando las hacía.

“A mí varias veces me desbarató mi actuación”, recuerda Espinoza, pero precisamente eso era lo que los impulsaba a mejorar, opina Almanza.

Entre sus últimos aportes a la juventud fueron las clases que impartió en la Universidad del Valle (Univalle). Creó la Cátedra Rubén Darío.

Dulce María García, quien estudió diseño de modas en la Univalle, afirma que Bonilla siempre ayudaba de alguna manera a sus estudiantes, sobre todo a impulsarlos en el área que se desempeñaran.

García fue una de las encaradas de diseñar el vestuario en varias de las obras que montó Bonilla en dicha universidad.

Aníbal Almanza destaca que si no fuera por la fortaleza, empeño y trabajo arduo que realizó siempre “La Dama del Teatro”, el Teatro Nacional Rubén Darío no hubiera surgido en los años ochenta, época en que ella lo dirigió.

“Ella no dejaba pasar ninguna oportunidad para enseñar, para formar y para contribuir en todas las áreas culturales”, cuenta Almanza.

EL RECUERDO DE UNA GRAN MAESTRA

Artistas nicaragüenses ayer recordaban muchas anécdotas y puestas en escena que compartieron con Socorro Bonilla.

“Hemos perdido a nuestra madre”, decían sus “discípulos”, los que en un tiempo integraron la Comedia Nacional.

Socorro Bonilla recibió su primer homenaje póstumo en el Salón de los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío, por la Orquesta Nacional de Nicaragua, Camerata Bach y Coro de Cámara de Nicaragua.

Hoy a las 12:00 del mediodía se hará una misa solemne oficiada por el Padre Antonio Castro, en el Teatro.

Luego se realizará un homenaje en el Instituto Nicaragüense de Cultura. Posteriormente el féretro será trasladado a la Universidad del Valle, para recibir su último homenaje póstumo antes del entierro.

Socorro Bonilla falleció ayer producto de un paro cardíaco. A pesar de que su única hija no pudo venir del extranjero, su familia teatrista la acompaña hasta su sepelio.

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