Una señora observa la información publicada por el sitio web de WikiLeaks sobre la diplomacia de Estados Unidos. En primer plano, Julian Assange, el fundador del sitio y cerebro de la publicación de los más de 250 mil documentos. LA PRENSA/AFP/JENS

Disco y muecas, clave de filtros

El supuesto responsable de la mayor filtración de secretos en la historia de EE.UU., el cabo Bradley Manning, sólo necesitó un disco CD etiquetado como música y un poco de pantomima para causar lo que puede ser una crisis diplomática sin precedentes.

WASHINGTON/EFE

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El australiano Julian Assange, cuyo sitio web WikiLeaks acaba de provocar un nuevo terremoto filtrando los entresijos de la diplomacia estadounidense en 250 mil cables, es una personalidad escurridiza y un profeta de la transparencia absoluta, aunque con varias zonas oscuras en su biografía. Lo último, la Interpol emitió ayer una orden de captura internacional en el marco de una investigación por “violación y agresión sexual”, contra dos mujeres que lo acusaron en agosto, en Suecia.

Creador y figura emblemática del sitio internet especializado en filtrar información de inteligencia, este hombre de 39 años ha acumulado revelaciones en los últimos años, de Irak a Kenia pasando por Islandia y, más recientemente, las guerras de Afganistán e Irak y la diplomacia estadounidense. “Queremos tres cosas: liberar la prensa, revelar los abusos y salvaguardar documentos que hacen Historia“, explicó recientemente en Estocolmo.

En poco tiempo, Assange se convirtió en el hombre que ha hecho temblar a la CIA, en el revelador de abusos, en apóstol de la transparencia… pero al mismo tiempo ha mantenido un gran enigma en torno a su persona. Por ejemplo, se niega a decir a dónde va o de dónde viene, viaja de capital en capital alojándose en casa de simpatizantes o conocidos, no da apenas su número de celular y tampoco precisa la fecha exacta de su nacimiento.

“A menudo nos preguntan: ¿verifican ustedes sus fuentes? Lo que verificamos son documentos. Llamamos y preguntamos: ¿son suyos estos documentos? Y creo que se trata de una exigencia muy superior“, dice.

Nacido en 1971, sin decir la fecha, en Magnetic Island, noreste de Australia, Assange tuvo una infancia movida, habiendo pasado por 37 escuelas, según cuenta a la prensa australiana.

En su adolescencia, Assange se destacó como pirata informático hasta que lo descubrió la policía de Melbourne. Para escapar a la justicia, pagó una multa y juró que mantendría una buena conducta.

Assange cuenta que fue “consejero de seguridad, fundador de una de las primeras compañías de servicios informáticos en Australia, asesor tecnológico, investigador periodístico, coautor de un libro”.

En 2006 fundó Wikileaks, con “unas diez personas procedentes de los ámbitos de los derechos humanos, la prensa y la alta tecnología”. Aunque el sitio empezó pronto a hacerse conocido publicando sus primeras primicias, Assange no se hizo realmente famoso hasta este año, con tres grandes filtraciones.

Los problemas también vienen del interior de WikiLeaks. A fines de septiembre, un portavoz alemán de la organización, Daniel Domscheit-Berg, salió ruidosamente denunciando “el autoritarismo” de Assange.

Ayer el presidente de Ecuador, Rafael Correa, desautorizó una declaración de su vicecanciller, Kintto Lucas, en la que señaló que el gobierno estaba dispuesto a conceder un permiso de residencia a Assange.

AFP y EFE

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El supuesto responsable de la mayor filtración de secretos en la historia de EE.UU., el cabo Bradley Manning, sólo necesitó un disco CD etiquetado como música y un poco de pantomima para causar lo que puede ser una crisis diplomática sin precedentes.

“Llegaba con un CD-RW (CD grabable) con música con la etiqueta de algo como Lady Gaga, borraba la música y grababa un archivo comprimido en partes”, explicó el propio Manning al ex hacker que lo delató a las autoridades estadounidense, Adrian Lamo.

“Escuchaba y movía los labios a la canción Telephone de Lady Gaga a la vez que sacaba posiblemente la mayor filtración de datos de la historia estadounidense”, añadió Manning según los registros de los mensajes que mantuvo con Lamo a finales de mayo y obtenidos por la revista “Wired”, que los ha publicado.

“Servidores flojos, registros débiles, mala seguridad física, mala contrainteligencia, analistas de señales distraídos… la tormenta perfecta”, terminó revelando el antiguo analista de inteligencia del Ejército estadounidense.

Entonces Manning, de 22 años, estaba destinado en la Base Operativa Avanzada Hammer, a unos 60 kilómetros al este de Bagdad (Irak). Gracias a su puesto, Manning tenía acceso a dos ordenadores portátiles conectados a dos redes clasificadas del Gobierno estadounidense.

Una es SIPRNET (Secret Internet Protocol Router Network), una red utilizada por los Departamentos de Defensa y de Estado para sus comunicaciones confidenciales y por la que se transmiten los mensajes entre Washington y las embajadas estadounidenses en todo el globo que están siendo revelados por Wikileaks.

La segunda red a la que tenía acceso Manning era todavía más importante, Joint Worldwide Intelligence Communications System, porque es por la que circulan los documentos de clasificación “TOP SECRET” o SCI (“Sensitive Compartmented Information” o información compartimentada sensible).

Durante meses, Manning tuvo acceso a los contenidos de estas dos estratégicas redes, básicamente dos internets de secretos. “Si tuvieses acceso sin precedentes a redes clasificadas durante 14 horas al día, 7 días a la semana durante más de 8 meses, qué harías? preguntó Manning a Lamo.

La respuesta vino poco después y Manning parece que se decantó por revelar lo que consideraba información que necesitaba estar “en el dominio público”. Manning fue arrestado a finales de mayo, poco después de contactar a Lamo y en junio fue acusado por las autoridades militares estadounidenses de incumplir el Código Militar.

Actualmente está encarcelado en la base de los Marines en Quantico, Virginia, a la espera de juicio en el que podría ser condenado hasta a 52 años de prisión, según señala la Red de Apoyo a Bradley Manning, un grupo que se ha formado para defender al ex analista militar.

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