RíO DE JANEIRO/EFE/AP
Parte de los soldados del Ejército que el domingo ayudaron a ocupar un conjunto de favelas de Río de Janeiro, que eran controladas por el narcotráfico, permanecerá en el lugar entre seis y siete meses, anunció ayer el gobernador Sergio Cabral.
El gobernador de Río de Janeiro informó que acordó con el ministro de Defensa, Nelson Jobim, que esos militares ayuden a garantizar el orden público en las favelas de las que fueron expulsados los narcotraficantes hasta que pueda instalar un puesto policial permanente con un número suficiente de agentes.
Agregó que la instalación de las llamadas Unidades de Policía Pacificadora (UPP) en las favelas de Vila Cruzeiro y del Complexo do Alemao dependerá de la formación de una nueva promoción de agentes de policía, lo que puede demorar entre seis y siete meses.
El funcionario señaló que otros desafíos para las próximas semanas y meses son “la reconquista de los territorios que aún están ocupados por el poder paralelo”, al indicar que otras favelas en poder de pistoleros serán ocupadas.
La participación militar en los operativos, aprobada por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, fue determinante para que la policía del estado de Río de Janeiro pudiera tomarse favelas en las que los narcotraficantes dominaron por cerca de tres décadas y que habían convertido en fortines de la criminalidad.
En las operaciones del domingo en el Complexo do Alemao, un conjunto que reúne a unas 15 barriadas pobres en la zona norte de Río de Janeiro, participaron 800 soldados del Ejército, tres helicópteros artillados de la Fuerza Aérea y casi dos decenas de blindados del Ejército y de la Marina. La ocupación de las favelas permitió el arresto de 20 supuestos narcotraficantes y el decomiso de 40 toneladas de drogas y de 50 fusiles, según el último balance de la Secretaría de Seguridad Pública.
Los pistoleros abandonaron sus armas y prácticamente no ofrecieron resistencia a la acción policial por lo que se teme que estén escondidos en algunas de las viviendas o hayan conseguido burlar el cerco tendido desde el jueves por las autoridades. Por esa razón, la policía pretende revisar una por una las cerca de 26,000 viviendas del Complexo do Alemao.
El mandatario brasileño pidió ayer a la población “optimismo y esperanza” ante la situación en las favelas.
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